Nancy Gómez
Nancy Gómez nació en Bogotá, pero ha pasado la mayor parte de su vida en el Meta. Llegó a finales de los 80 y, lejos de amedrentarse por el clima de constante zozobra, violencia y desconfianza que imperaba en la región durante los años 90, se llenó de razones para comprometerse con las luchas por los derechos de las mujeres, compromiso vigente hasta el sol de hoy.
Su infancia y juventud en la capital estuvo atravesada por una vocación de organización y educación. Desde pequeña, Nancy disfrutaba estar enseñando cosas a los más pequeños y no tenía problema en organizar a sus compañeros para realizar cualquier actividad, lo cual, probablemente, era influencia de su padre, quien era sindicalista, así no se hablara mucho de esa actividad en su casa.
Durante su juventud, disfrutó mucho de las salidas con amistades, como cualquier joven capitalina, además de acercarse a los deportes y al teatro; sin embargo, fue siendo adolescente que sufrió su primera experiencia de abuso. Estando en el colegio, fue parte de una iniciativa de jóvenes scouts y, en una salida con este grupo, ella y otras compañeras fueron interceptadas por miembros de un grupo delincuencial, quienes las agredieron sexualmente: una experiencia terrible, frente a la cual no tuvo un cuidado adecuado por parte de la institución, que condicionó su apoyo psicosocial a develar lo sucedido ante sus padres, cosa a lo que se negó. Esto le mostró por primera vez las injusticias que sufren las mujeres en estas situaciones.
Nancy tuvo que lidiar sola con esta situación en aquel momento, y decidió seguir con su vida y su vocación, estudiando para ser maestra de preescolar, periodo en el que nutrió su espíritu aventurero viajando por las rutas del país; en una de estas primeras travesías, conoció al que después sería su compañero de vida. Después, una vez graduada, se echó una maleta al hombro y, sin asomo de duda ni de temores, hizo autostop para conocer distintos lugares de la geografía nacional. En esta travesía, que tendría que haber sido llena de asombro y alegría para una joven mujer que conoce el mundo, volvió a ser agredida por hombres, esta vez parte de un grupo armado, quienes creen que las mujeres son o territorio de conquista u otro objeto más del que se pueden apropiar.
De ese episodio, a Nancy le quedaron secuelas muy fuertes tanto físicas como emocionales, y encontró apoyo y comprensión en aquel hombre que conoció cuando estudiaba para ser maestra, por lo que los planes se modificaron un poco: dejaron el autostop y decidieron arraigarse en Guamal y aportar a la construcción de un mejor futuro en su comunidad.
Instalada en el departamento y aprovechando su educación, Nancy empezó la que sería la primera de sus muchas luchas en el Meta: viendo las necesidades de la primera infancia, empezó a gestionar, con convites, marchas y colectas, lo que en octubre de 1988 sería el primer hogar infantil oficial del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en el municipio. Allí conoció de cerca todos los rigores que la guerra dejaba en la población, especialmente en las mujeres, niños y niñas, que llegaban al hogar en situación de abandono como víctimas de abuso y otros horrores perpetrados en el marco del conflicto armado. Así mismo, empezó a evidenciar cómo el uso de la violencia sexual funcionaba 1 mecanismo de control territorial por parte de los grupos armados tanto legales como ilegales.
Además de esto, como muestra de la violencia por el conflicto armado en el Meta durante la década de los 90, en la memoria de Nancy están muy presentes las figuras de Betty Camacho de Rangel¹ y María Mercedes Méndez²: dos políticas del departamento que fueron asesinadas en 1998 y 1992, respectivamente. María Mercedes fue una de las víctimas de la masacre de Caño Sibao, y su asesinato se suma a la larga lista que constituye el genocidio político contra la Unión Patriótica; de otra parte, Betty Camacho de Rangel fue una política liberal, quien en sus inicios políticos recorrió el Meta al lado del dirigente de la UP Jaime Pardo Leal, además de abogar por la justicia social, la solución política al conflicto armado y el respeto a los derechos humanos.
Figura 1. Total de hechos victimizantes a mujeres en el departamento del Meta (1985-2024).
Fuente: Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica. Fecha de corte: marzo 2023.
Estos casos, que resuenan en la memoria de Nancy, solo son una pequeña muestra de la violencia sufrida por las mujeres en el marco del conflicto, como lo muestra la información que brinda el Observatorio de Memoria y Conflicto, que registra más de 2000 víctimas desde 1985.
Vivir este contexto, lleno de intranquilidad, especialmente para las mujeres, que temen tanto por sus vidas como por las de sus hijos e hijas, se sumó a su historia personal y la llevó por el camino de la exigencia de derechos, que deviene del encuentro con otras compañeras con similares preocupaciones e idéntico compromiso, del cual se impulsaría la Asociación Meta con Mirada de Mujer. Esta organización se convertiría en un espacio de solidaridad, apoyo mutuo y construcción de paz desde, con y para las mujeres.
Así, Nancy, desde su lugar, y con el avance de la figura de las madres comunitarias³, impulsó su formación, para que pudieran brindar más que un plato de comida y su labor fuera integral. Para este propósito, esta lideresa y las mujeres que se fueron sumando en el camino supieron moverse para garantizar su formación, en principio pedagógica, luego sobre análisis de la realidad y, con el tiempo, sobre apoyo económico, para poder así responder de manera integral a las necesidades de las mujeres metenses que con ahínco resistían a la guerra y al despojo.
La persistencia de todas las mujeres que han sido parte de este camino las ha llevado a tener importantes, aunque todavía no suficientes, avances en la búsqueda de justicia para las víctimas de violencia sexual. De esta manera, ellas han logrado estar en escenarios nacionales, hacer vínculos con otras organizaciones y poder participar en escenarios de incidencia, como lo es el comité de seguimiento a la Ley 1719 de 2014, del que aún hacen parte como Asociación. Esta ley avanzó en promover herramientas para el acceso a la justicia por delitos de violencia sexual, con especial énfasis en aquella ocurrida en ocasión del conflicto armado; en este espacio, Nancy lograría, junto con otras mujeres y sus organizaciones, que se reconociera la atención en salud para las personas que habían sobrevivido a estos delitos, aportando una visión más amplia sobre las afectaciones, no solo materiales, sino mentales y corporales de la guerra sobre las mujeres.
Todo esto fue un logro significativo que empezó a romper el cerco impuesto alrededor de la violencia sexual, después de haber visto cómo en el marco del proceso de desmovilización de los paramilitares no se tuvo en cuenta este crimen, incluso cuando estos han sido uno de sus mayores perpetradores. Según cifras del OMC, los grupos paramilitares son los presuntos responsables del 40,3 % de los casos de violencia sexual a nivel nacional y del 28,5 % en el caso del Meta⁴.
La participación en este espacio de seguimiento abrió la puerta para la primera denuncia colectiva sobre violencia sexual realizada en el país, la cual se llevó a cabo en el 2015, pudiendo contar con la participación de alrededor de 120 mujeres, para las que, en su mayoría, era la primera vez que podían contar con el andamiaje estatal para la denuncia. Este fue el caso de Nancy, que presentó por primera vez su caso ante la justicia.
Estos esfuerzos estuvieron acompañados por la incidencia que la Asociación hizo frente al componente de género durante los diálogos de paz con las FARC-EP en La Habana, un parteaguas no solo en la historia de los procesos de paz del país, sino del mundo, pues fue la primera vez que se instaló una comisión de género. Además, ese trabajo de incidencia les permitió relacionarse con otras organizaciones de mujeres y participar en el I Encuentro de Víctimas de Violencia Sexual, realizado en el marco de estos diálogos, durante el 2016.
De ahí, Nancy viajaría en representación de la Asociación a Ginebra (Suiza), donde conoció a muchas mujeres que han sobrevivido violencias de la misma índole, y se convertiría en impulsora y fundadora de la Red Internacional SEMA, que trabaja en conjunto con la Fundación Mukwegue⁵, y busca justicia y reparación para las mujeres víctimas de violencia sexual durante conflictos en todo el mundo; hoy, son las representantes latinoamericanas ante su comité internacional.
No obstante, casi 10 años después de aquellas denuncias colectivas, este escenario se recuerda de manera agridulce, pues si bien fue fundamental para la confianza y el empoderamiento, las mujeres aún siguen esperando los resultados a nivel jurídico y penal. En esa línea, también han sido reconocidas como víctimas ante la JEP y han impulsado el registro individual de muchos de estos casos en el Macrocaso 011, esperando a que el Estado cumpla con sus deberes de defensa y garantía de justicia penal para los casos de violencia sexual que ya han sido denunciados.
Ha sido extensísimo el camino recorrido por Nancy en la defensa de los derechos humanos de las mujeres. No duda en reconocer la importancia que tiene el juntarse con otras mujeres para organizarse y así sanar, por lo menos en parte, las heridas causadas por la guerra. Hoy, desde su finca, rodeada por sus animales, espera vivir en la tranquilidad que tanto ha buscado, espera que otras mujeres tomen la batuta para continuar la lucha que aún tiene que darse para que su más grande anhelo se haga realidad: que las mujeres puedan vivir sin miedo y hacer lo que quieran con sus propias vidas.
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¹ Redacción El Tiempo. (1998, julio 28). El asesinato de Betty Camacho de Rangel. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-812415#:~:text=Betty%20Camacho%20de%20Rangel%2C%20ex,en%20la%20capital%20del%20Meta
² Rutas del Conflicto. (2019, febrero 10). Masacre de Caño Sibao. Rutas del Conflicto. https://rutasdelconflicto.com/masacres/cano-sibao-1992
³ Madres Comunitarias es un programa del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, creado en 1985 y reglamentado desde 1989.
⁴ Cifras consultadas en el Tablero sobre Violencia Sexual del Observatorio de Memoria y Conflicto. Disponible en: https://micrositios.centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/portal-de-datos/el-conflicto-en-cifras/violencia-sexual/
⁵ El Dr. Denis Mukwege fue el ganador del Premio Nobel de la Paz en el 2018, gracias a su trabajo por la reparación y justicia de mujeres víctimas de violencia sexual en la República Democrática del Congo. Sobre la red SEMA, de la que hacen parte sobrevivientes de violencia sexual en el marco de conflictos armados en África, Medio Oriente, Europa y Latinoamérica, se puede consultar más información en: https://www.semanetwork.org/about-sema/
Hacemos parte del Archivo Virtual de los DD.HH
Este micrositio es producto del trabajo realizado por el Equipo de Enfoques Diferenciales del CNMH a través del Enfoque de Género durante el año 2024. Durante el proceso realizado se hizo una apuesta testimonial que recoge las experiencias de estas lideresas, así como una articulación con la Dirección de Archivos de Derechos Humanos, por medio de la cual se hace la digitalización y restauración de parte del archivo de la organización destacando las fotografías que las mismas mujeres quisieron compartir como muestra de tres décadas de trabajo.
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