¿Qué es?
A lo largo y ancho del país se adelantan cientos de experiencias y procesos en torno a la memoria, muchos de ellos silenciosos y anónimos, en su mayoría con un gran despliegue de creatividad e imaginación, generando enormes aprendizajes en pro de la permanente construcción acerca de las distintas formas de hacer una pedagogía de la memoria.
La memoria es una herramienta de identidad social, fuente y método para construir la historia y valorar el sentido que las personas le dan a su pasado y presente como elementos reconstructores, articuladores y vitales del diario quehacer. La memoria involucra múltiples agentes, saberes y experiencias en escenarios complejos alterados por la violencia, como lo es el caso colombiano. Y es por ello que se ha vuelto necesario y sobretodo estratégico identificar las diversas experiencias de memoria que se han producido en distintos territorios de este país, desde diferentes perspectivas, lo que ha posibilitado en el último lustro una mayor apropiación social de la memoria.
Es por ello, que la consolidación de este especial digital comienza desde un intercambio de saberes en los territorios, desjerarquizando el conocimiento y posibilitando la construcción colectiva. Se desarrolló el proceso durante el 2020 y 2021. Se sistematizaron diversas experiencias de memoria de organizaciones de víctimas, gestores culturales y comunidades indígenas, desde una modalidad semipresencial, en Antioquia, la Guajira, el Cauca y la Sierra Nevada de Santa Marta, estas experiencias identificadas desde la estrategia de Pedagogía del CNMH por su significativo aporte a la apropiación social de la memoria en cada territorio. Las organizaciones aliadas fueron, REDEPAZ caribe, Fundación Leer Pensar y Escribir, La Productora Banda Brava, Institución Etnoeducativa Distrital Zalemaku Sertuga, Mesa de participación efectiva de víctimas de Antioquia.
Antes de finalizar es preciso señalar que la sistematización se comprende como un ejercicio relevante ya que permite examinar y reorganizar los factores que afectan los procesos, además, propone aspectos a mejorar, identifica posibles alianzas, recursos y estrategias necesarias para fortalecerlas. Asimismo, las lecciones aprendidas llevan a producir nuevos conocimientos cuyo saber permite replicarse e influenciar de manera efectiva en otros contextos.
Se colocó en las víctimas del conflicto armado, en los gestores culturales, en los docentes y en las comunidades indígenas, reconociendo la importancia de visibilizar y articular las experiencias de quienes transforman sus narraciones en conocimiento, tanto para ellos mismos, como para las futuras generaciones. Estos procesos posibilitan la irrigación de los saberes de las comunidades, primero en los entornos más cercanos, ampliándolos sucesivamente desde lo local a lo regional y de este a lo nacional, a fin de incidir desde la apropiación social de la memoria, en la justicia territorial y la reparación simbólica como estrategias para la no repetición de los hechos victimizantes producidos en el contexto del conflicto armado.
La base de estos procesos sea construida desde una visión transformadora y reparadora. Para ello y desde la perspectiva del CNMH, se propone el reconocimiento e importancia de los lenguajes artísticos y la pedagogía como mediadores y posibilitadores de un cambio social que potencien la reconstrucción de los tejidos de vida a partir de sus vivencias, núcleo mismo del trabajo sobre la memoria. De esta manera se accede a la memoria desde una noción centrada en procesos que entretejan experiencias, vidas y redes humanas que suscitan su apropiación social en los territorios.