Sobre la combinación de todas las formas de lucha

En los estudios sobre los conflictos armados y construcción de paz, el análisis sobre las tesis de la combinación de todas las formas de lucha ocupa un lugar destacado. Sin duda es un tema complejo por las distintas dimensiones que incorpora (de tipo político, militar, ideológico), así como por las implicaciones de su implementación en el desarrollo de las guerras y su impacto en los procesos de transición hacia la paz y la reconciliación.

Los planteamientos sobre la combinación de la lucha política abierta y legal en sus distintas expresiones (electoral, social y reivindicativa) con la lucha armada (especialmente de tipo guerrillero), han estado históricamente asociados a proyectos revolucionarios de izquierda como parte de las estrategias para la toma del poder del Estado o como vía para instaurar cambios sociales y políticos.

Una parte significativa del quehacer político de José Cardona Hoyos estuvo dedicado a debatir las ideas y las prácticas relacionadas con la combinación de todas las formas de lucha. Para él, según el relato de su hijo, estas ideas y prácticas no eran coherentes con un proyecto político democrático y representaban enormes riesgos para amplios sectores sociales y políticos en el contexto colombiano de los años setenta y ochenta del siglo XX.

Para entender los elementos esenciales de este complejo debate es importante reconocer sus orígenes históricos, su fundamentación político-ideológica y el contexto internacional de la época, así como su implementación en el escenario latinoamericano y el lugar central que ha tenido en el desarrollo del conflicto armado colombiano.

Con este propósito, esta sección incluye una selección de publicaciones académicas relevantes sobre diferentes dimensiones de la combinación de todas las formas de lucha, así como una entrevista realizada al investigador Eduardo Pizarro Leongómez, quien presenta una aproximación a esta temática y se deja abierta su profundización al público lector. De manera especial, la intervención del profesor Pizarro aporta a la caracterización del contexto histórico que permite entender la formulación de las tesis de la combinación de todas las formas de lucha en Colombia y la oposición a las mismas por parte de José Cardona Hoyos.

Sobre la combinación de todas las formas de lucha

En los estudios sobre los conflictos armados y construcción de paz, el análisis sobre las tesis de la combinación de todas las formas de lucha ocupa un lugar destacado. Sin duda es un tema complejo por las distintas dimensiones que incorpora (de tipo político, militar, ideológico), así como por las implicaciones de su implementación en el desarrollo de las guerras y su impacto en los procesos de transición hacia la paz y la reconciliación.

Los planteamientos sobre la combinación de la lucha política abierta y legal en sus distintas expresiones (electoral, social y reivindicativa) con la lucha armada (especialmente de tipo guerrillero), han estado históricamente asociados a proyectos revolucionarios de izquierda como parte de las estrategias para la toma del poder del Estado o como vía para instaurar cambios sociales y políticos.

Una parte significativa del quehacer político de José Cardona Hoyos estuvo dedicado a debatir las ideas y las prácticas relacionadas con la combinación de todas las formas de lucha. Para él, según el relato de su hijo, estas ideas y prácticas no eran coherentes con un proyecto político democrático y representaban enormes riesgos para amplios sectores sociales y políticos en el contexto colombiano de los años setenta y ochenta del siglo XX.

Para entender los elementos esenciales de este complejo debate es importante reconocer sus orígenes históricos, su fundamentación político-ideológica y el contexto internacional de la época, así como su implementación en el escenario latinoamericano y el lugar central que ha tenido en el desarrollo del conflicto armado colombiano.

Con este propósito, esta sección incluye una selección de publicaciones académicas relevantes sobre diferentes dimensiones de la combinación de todas las formas de lucha, así como una entrevista realizada al investigador Eduardo Pizarro Leongómez, quien presenta una aproximación a esta temática y se deja abierta su profundización al público lector. De manera especial, la intervención del profesor Pizarro aporta a la caracterización del contexto histórico que permite entender la formulación de las tesis de la combinación de todas las formas de lucha en Colombia y la oposición a las mismas por parte de José Cardona Hoyos.

Contexto histórico y posición política de José Cardona Hoyos

Entrevista a Eduardo Pizarro Leongómez

Académico y analista político colombiano, estudioso del conflicto armado, la construcción de paz y la reconciliación. Aquí nos habla del posicionamiento de José Cardona Hoyos como dirigente comunista que se opuso a la tesis de la combinación de todas las formas de lucha, proponiendo a su partido y a la guerrilla de las FARC alternativas de acción política legal.

En esta entrevista, Eduardo Pizarro Leongómez, quien en su momento fue militante del Partido Comunista Colombiano, nos comparte su lectura y reflexiones actuales sobre el contexto histórico en el que se produjo la interpelación de José Cardona Hoyos a la idea de la combinación de todas las formas de lucha.

Contexto histórico y posición política de José Cardona Hoyos

Entrevista a Eduardo Pizarro Leongómez

Académico y analista político colombiano, estudioso del conflicto armado, la construcción de paz y la reconciliación. Aquí nos habla del posicionamiento de José Cardona Hoyos como dirigente comunista que se opuso a la tesis de la combinación de todas las formas de lucha, proponiendo a su partido y a la guerrilla de las FARC alternativas de acción política legal.

En esta entrevista, Eduardo Pizarro Leongómez, quien en su momento fue militante del Partido Comunista Colombiano, nos comparte su lectura y reflexiones actuales sobre el contexto histórico en el que se produjo la interpelación de José Cardona Hoyos a la idea de la combinación de todas las formas de lucha.

“José Cardona Hoyos fue muy lúcido en esos años al darse cuenta, al percibir, al denunciar y al debatir las consecuencias negativas que iba a tener para el futuro del Partido Comunista Colombiano esa combinación de las formas de lucha revolucionaria”.

R/ Cuando salió su libro “Ruptura”, José Cardona Hoyos ya había sido expulsado del Partido Comunista Colombiano. Tuve la oportunidad de leer este libro y con ello la ocasión de revivir los debates de los que yo mismo había hecho parte durante los años 1979, 1980 y 1981, antes de retirarme del Partido, y fui entonces muy consciente de que esta tensión sobre la combinación de todas las formas de lucha revolucionaria estaba desgastando profundamente al partido político.

Yo mismo me retiré del Partido Comunista Colombiano, porque creía -y aun lo sostengo- que la tesis que defendía la combinación de las distintas formas de lucha revolucionaria era insostenible y, sobre todo, estaba teniendo un impacto muy negativo, porque en la medida en que el Partido tenía una acción legal y en la misma región había acciones militares de las FARC, si los militares o grupos paramilitares emergentes en esa época no podían reprimir o responder directamente a una acción de las FARC, entonces reprimían a quienes ellos consideraban eran sus bases de apoyo político, que no eran otros que los propios integrantes del Partido Comunista.

R/ Las acciones de las FARC ponían en peligro la sobrevivencia del Partido y muchos militantes eran asesinados como represalia a las acciones de la guerrilla. Cuando, por ejemplo, un líder como Jacobo Arenas y otros dirigentes de las FARC decidieron no desmontar el aparato armado, pero al mismo tiempo apoyaron el surgimiento de la Unión Patriótica (UP), expusieron gravemente a la militancia de esa nueva formación política y la dejaron en entredicho como el espacio político natural en el cual se esperaba que esa guerrilla transitara de las armas a la política.

No existe ninguna justificación a lo ocurrido con ese partido, incluyendo la persecución y asesinato sistemático tan dramático y condenable del que fueron víctimas gran parte de sus militantes, pero sí creo que hubo una enorme responsabilidad por parte de los dirigentes de las FARC de no haber abandonado las armas en los años ochenta y cinco y ochenta y seis, porque dejaron expuestos a los militantes de la Unión Patriótica a las represalias en manos de paramilitares de extrema derecha y, en algunas ocasiones, por cuenta de agentes del propio Estado, actuando por fuera de la legalidad.

R/ Yo creo que los aportes al debate sobre la combinación de todas las formas de lucha son extraordinariamente importantes por la enorme lucidez y valentía que sin duda tuvieron las posturas de algunos militantes del Partido Comunista como Nicolás Buenaventura, Álvaro Delgado y José Cardona Hoyos.

Ellos fueron líderes comunistas, intelectuales y dirigentes políticos que percibieron las consecuencias negativas que iba a tener esa mala decisión de continuar con la combinación de las formas de lucha revolucionaria, la armada y la legal en política, en un momento en el cual estaban emergiendo los primeros grupos paramilitares en el principio de los años ochenta y en circunstancias en que claramente se podía generalizar una guerra sucia contra el Partido y otras expresiones legales de la izquierda.

R/ En todo este contexto, hay un tema que me parece muy importante considerar. Desconozco si hubo o no responsabilidad de las FARC en la muerte de José Cardona Hoyos y eso es algo que tienen que determinar los jueces y ojalá emerja la verdad para poder así recorrer en un futuro un camino de rectificación y de reconciliación. Pero no es desconocido que, en muchas ocasiones, en la historia del movimiento comunista internacional hubo la idea de que los llamados reformistas eran un grave peligro para el movimiento revolucionario.

El ejemplo típico fue en los años treinta cuando el dirigente comunista soviético Joseph Stalin y la llamada Internacional Comunista (como expresión política del comunismo mundial) declararon que los reformistas y los socialdemócratas eran el peor enemigo. Y me atrevo a decir que, entre otras razones, esos señalamientos a quienes se colocaban al margen de la ortodoxia comunista facilitaron que en Europa accedieran al poder por la vía electoral figuras autoritarias como Benito Mussolini en Italia y en Alemania Adolfo Hitler.

Pero trayendo este asunto al contexto nuestro, a mi parecer en los años ochenta hubo en sectores radicales del Partido Comunista Colombiano y en las FARC la idea de que los voceros de acabar con la combinación de las formas de lucha revolucionaria y privilegiar la acción política legal y democrática eran un riesgo para la acción política del Partido.

R/ Muchos sectores y líderes de izquierda cuestionaban la eficacia de combinar las formas de lucha, pero fue el endurecimiento de las condiciones para la acción política legal de la oposición, que llegó con el llamado Estatuto de Seguridad -una política enormemente represiva y de vulneración sistemática a los derechos humanos con la generalización de la tortura y la detención arbitraria de muchas personas por razones políticas-, que se adoptó en el gobierno de Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982), lo que llevó a que muchos sectores de la izquierda colombiana pensaran que no era viable la lucha política sin un apoyo de la lucha armada.

En toda América Latina en esos años, estábamos viviendo el síndrome de la imposibilidad de acceder al poder y conservarlo por las vías democráticas, al tiempo la lucha armada tomaba aire de nuevo. Recordemos que en ese contexto se había producido el golpe militar en Chile en contra del presidente socialista Salvador Allende (1973) y en el año 1979 tuvo lugar la Revolución Nicaragüense que derrocó la dictadura militar de Anastasio Somoza. Este contexto dio un nuevo impulso al mito guerrillero en América Latina, veinte años después de ocurrida la Revolución Cubana.

R/ Hubo condiciones políticas en las que fue posible, aun en medio de las complejidades que eso supone, dar el paso de las armas a la política, de la ilegalidad a la lucha democrática. Este es el caso cuando en el gobierno de Belisario Betancur se dieron pasos para lo que muchos consideran fue una apertura democrática, la cual abría la posibilidad no sólo de una ampliación de la democracia, sino también de una paz pactada con las guerrillas.

Si en ese momento histórico el Partido Comunista Colombiano hubiera escuchado a José Cardona Hoyos, creo que muchos de los dolores y de la sangre que se vertió en este país no se hubiera presentado. Él pronosticó, de alguna forma, lo que iba a ocurrir.

“Pero no es desconocido que, en muchas ocasiones, en la historia del movimiento comunista internacional hubo la idea de que los llamados reformistas eran un grave peligro para el movimiento revolucionario”.

R/ Cuando salió su libro “Ruptura”, José Cardona Hoyos ya había sido expulsado del Partido Comunista Colombiano. Tuve la oportunidad de leer este libro y con ello la ocasión de revivir los debates de los que yo mismo había hecho parte durante los años 1979, 1980 y 1981, antes de retirarme del Partido, y fui entonces muy consciente de que esta tensión sobre la combinación de todas las formas de lucha revolucionaria estaba desgastando profundamente al partido político.

Yo mismo me retiré del Partido Comunista Colombiano, porque creía -y aun lo sostengo- que la tesis que defendía la combinación de las distintas formas de lucha revolucionaria era insostenible y, sobre todo, estaba teniendo un impacto muy negativo, porque en la medida en que el Partido tenía una acción legal y en la misma región había acciones militares de las FARC, si los militares o grupos paramilitares emergentes en esa época no podían reprimir o responder directamente a una acción de las FARC, entonces reprimían a quienes ellos consideraban eran sus bases de apoyo político, que no eran otros que los propios integrantes del Partido Comunista.

R/ Las acciones de las FARC ponían en peligro la sobrevivencia del Partido y muchos militantes eran asesinados como represalia a las acciones de la guerrilla. Cuando, por ejemplo, un líder como Jacobo Arenas y otros dirigentes de las FARC decidieron no desmontar el aparato armado, pero al mismo tiempo apoyaron el surgimiento de la Unión Patriótica (UP), expusieron gravemente a la militancia de esa nueva formación política y la dejaron en entredicho como el espacio político natural en el cual se esperaba que esa guerrilla transitara de las armas a la política.

No existe ninguna justificación a lo ocurrido con ese partido, incluyendo la persecución y asesinato sistemático tan dramático y condenable del que fueron víctimas gran parte de sus militantes, pero sí creo que hubo una enorme responsabilidad por parte de los dirigentes de las FARC de no haber abandonado las armas en los años ochenta y cinco y ochenta y seis, porque dejaron expuestos a los militantes de la Unión Patriótica a las represalias en manos de paramilitares de extrema derecha y, en algunas ocasiones, por cuenta de agentes del propio Estado, actuando por fuera de la legalidad.

R/ Yo creo que los aportes al debate sobre la combinación de todas las formas de lucha son extraordinariamente importantes por la enorme lucidez y valentía que sin duda tuvieron las posturas de algunos militantes del Partido Comunista como Nicolás Buenaventura, Álvaro Delgado y José Cardona Hoyos.

Ellos fueron líderes comunistas, intelectuales y dirigentes políticos que percibieron las consecuencias negativas que iba a tener esa mala decisión de continuar con la combinación de las formas de lucha revolucionaria, la armada y la legal en política, en un momento en el cual estaban emergiendo los primeros grupos paramilitares en el principio de los años ochenta y en circunstancias en que claramente se podía generalizar una guerra sucia contra el Partido y otras expresiones legales de la izquierda.

“José Cardona Hoyos fue muy lúcido en esos años al darse cuenta, al percibir, al denunciar y al debatir las consecuencias negativas que iba a tener para el futuro del Partido Comunista Colombiano esa combinación de las formas de lucha revolucionaria”.

“Pero no es desconocido que, en muchas ocasiones, en la historia del movimiento comunista internacional hubo la idea de que los llamados reformistas eran un grave peligro para el movimiento revolucionario”.

R/ En todo este contexto, hay un tema que me parece muy importante considerar. Desconozco si hubo o no responsabilidad de las FARC en la muerte de José Cardona Hoyos y eso es algo que tienen que determinar los jueces y ojalá emerja la verdad para poder así recorrer en un futuro un camino de rectificación y de reconciliación. Pero no es desconocido que, en muchas ocasiones, en la historia del movimiento comunista internacional hubo la idea de que los llamados reformistas eran un grave peligro para el movimiento revolucionario.

El ejemplo típico fue en los años treinta cuando el dirigente comunista soviético Joseph Stalin y la llamada Internacional Comunista (como expresión política del comunismo mundial) declararon que los reformistas y los socialdemócratas eran el peor enemigo. Y me atrevo a decir que, entre otras razones, esos señalamientos a quienes se colocaban al margen de la ortodoxia comunista facilitaron que en Europa accedieran al poder por la vía electoral figuras autoritarias como Benito Mussolini en Italia y en Alemania Adolfo Hitler.

Pero trayendo este asunto al contexto nuestro, a mi parecer en los años ochenta hubo en sectores radicales del Partido Comunista Colombiano y en las FARC la idea de que los voceros de acabar con la combinación de las formas de lucha revolucionaria y privilegiar la acción política legal y democrática eran un riesgo para la acción política del Partido.

R/ Muchos sectores y líderes de izquierda cuestionaban la eficacia de combinar las formas de lucha, pero fue el endurecimiento de las condiciones para la acción política legal de la oposición, que llegó con el llamado Estatuto de Seguridad -una política enormemente represiva y de vulneración sistemática a los derechos humanos con la generalización de la tortura y la detención arbitraria de muchas personas por razones políticas-, que se adoptó en  el gobierno de Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982), lo que llevó a que muchos sectores de la izquierda colombiana pensaran que no era viable la lucha política sin un apoyo de la lucha armada.

En toda América Latina en esos años, estábamos viviendo el síndrome de la imposibilidad de acceder al poder y conservarlo por las vías democráticas, al tiempo la lucha armada tomaba aire de nuevo. Recordemos que en ese contexto se había producido el golpe militar en Chile en contra del presidente socialista Salvador Allende (1973) y en el año 1979 tuvo lugar la Revolución Nicaragüense que derrocó la dictadura militar de Anastasio Somoza. Este contexto dio un nuevo impulso al mito guerrillero en América Latina, veinte años después de ocurrida la Revolución Cubana.

R/ Hubo condiciones políticas en las que fue posible, aun en medio de las complejidades que eso supone, dar el paso de las armas a la política, de la ilegalidad a la lucha democrática. Este es el caso cuando en el gobierno de Belisario Betancur se dieron pasos para lo que muchos consideran fue una apertura democrática, la cual abría la posibilidad no sólo de una ampliación de la democracia, sino también de una paz pactada con las guerrillas.

Si en ese momento histórico el Partido Comunista Colombiano hubiera escuchado a José Cardona Hoyos, creo que muchos de los dolores y de la sangre que se vertió en este país no se hubiera presentado. Él pronosticó, de alguna forma, lo que iba a ocurrir.

Documentos de consulta

Documentos de consulta

Hanecker, M.
(1998, octubre)

Colombia: combinación de todas las formas de lucha, Biblioteca Popular. Disponible en https://www.rebelion.org/docs/90193.pdf, consultado en diciembre 9 de 2019.

Melo, J.O.
(2007, septiembre 2)

La combinación de todas las formas de lucha. Disponible en http://www.jorgeorlandomelo.com/combinacionformas.htm, consultado en diciembre 9 de 2019.

Pizarro Leongómez, E.
(1989)

“Los orígenes del movimiento armado comunista en Colombia (1949-1966)”, en ANÁLISIS POLÍTICO, No. 7, págs. 7-31

Trejos, L.F. & González
Arana, R. (2013)

“El Partido Comunista Colombiano y la combinación de todas las formas de lucha. Entre la simpatía internacional y las tensiones locales, 1966-1981”, en Izquierdas, N. 17, Chile, páginas 64-80. Recuperado de https://biblat.unam.mx/hevila/IzquierdasSantiago/2013/no17/3.pdf, consultado en junio 30 de 2020.

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