Dejarlo
todo
Una de las problemáticas más complejas que enfrenta el resguardo Tahamí, en el departamento de Chocó, es el desplazamiento forzado. La expulsión del pueblo emberá katío del Alto Andágueda ha estado relacionada con el control de una mina de oro ubicada en el municipio de Bagadó, donde se encuentra el resguardo. Los intereses extractivistas y la llegada de grupos armados, como el M19, el EPL y las FARC en los años ochenta, causaron las primeras migraciones de indígenas emberá katío a ciudades como Bogotá, Pereira, Quibdó y Medellín (Ministerio del Interior, 2012).
Desde ese entonces hasta el día de hoy, los indígenas de este resguardo siguen siendo desplazados, por lo que continúan migrando a distintos centros urbanos. Aun así, tomar la decisión de salir de sus territorios no ha sido nada fácil: «Me salí asustado, con miedo de que me encuentren. Pensaba que nos iban a matar a las hijas. Esa noche atravesamos directamente el monte», cuenta uno de los participantes de la IMH sobre la odisea que fue dejar las montañas de Bagadó el 22 de agosto de 2019. Tampoco fue fácil para muchos de ellos llegar a Bogotá o a alguna otra ciudad:
Este relato cuenta la travesía que tuvieron que vivir como familia durante meses, mientras paraban en varios municipios y departamentos buscando ayuda hasta llegar a Bogotá. La decisión de migrar a estas ciudades, especialmente al Distrito Capital, no es al azar.
No podíamos quedarnos en el territorio, salí para Bogotá con mi esposa e hijas. Mi papá y mis hermanos ya llevaban un tiempo en Bogotá, por eso me desplace directamente acá (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
Mi familia se quedó en el territorio. Mi hermano mayor le manifestó a mis papás que no quería desplazarse del resguardo. Entonces yo solo fui el que llegó directamente a Bogotá […]. En otras ciudades no hay nadie conocido. Mi cuñado ya vivía desde hace un tiempo en Bogotá. Yo lo llamé y le dije si me podían recibir. Llegué primero a un paga diario en el centro, en el barrio Santa Fe (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
La migración de los emberá katío en los últimos cuarenta años ha hecho que se establezcan pequeñas comunidades a las que las víctimas del desplazamiento forzado pueden llegar. Por ejemplo, en Bogotá, se estima que existen 457 indígenas emberá, la mayoría provenientes del resguardo Tahamí (Ministerio del Interior, 2012). Es así como tener conocidos en otras ciudades «facilita» el desplazamiento y la adaptación a un nuevo contexto social. Otra razón por la que las víctimas prefieren a Bogotá es porque «en Bogotá sí ayudan», según sus palabras.
En este testimonio, las víctimas asocian «la ayuda» a las entidades del Estado dispuestas a prestar atención a los afectados por el desplazamiento y el conflicto armado en nuestro país. Una posible explicación de por qué esta ayuda es más visible, es porque Bogotá es el principal centro administrativo de Colombia. Una vez en las ciudades, las dificultades no desaparecen. Aprender español, encontrar un lugar donde vivir y hallar formas de subsistir son las nuevas preocupaciones de la población indígena que llega a Bogotá.
Es así como las familias que llegan desplazadas del Alto Andágueda comienzan a asentarse en sectores marginales y periféricos de la ciudad, con altos niveles de violencia urbana, y sin el acceso a recursos vitales como agua, luz y alcantarillado (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2019). Ante la situación, estas familias optan por ubicarse en paga diarios donde cada día deben pagar el alquiler del espacio en el que habitan (Ministerio del Interior y OREWA, 2013). Asimismo, los indígenas que han sido desplazados se encuentran ante el dilema de volver o no en un futuro a sus tierras. Por una parte, algunos desean retornar si la situación mejora:
El dilema que se observa en estos testimonios es el querer volver a sus tierras versus la seguridad que implica estar lejos de ellas. Los retos que reflejan los relatos son enormes ya que la construcción de un futuro para las comunidades desplazadas del resguardo Tahamí requiere inevitablemente dar una solución al conflicto armado presente en Bagadó, Chocó.
Sobre el desplazamiento forzado de los pueblos indígenas existen varias preocupaciones, una de las más grandes es la pérdida de conexión con la comunidad de origen y con ello la pérdida cultural. Aun así, los indígenas que migran a los centros urbanos también adaptan sus tradiciones a los nuevos contextos en los que habitan. Los indígenas emberá katío no son la excepción a este fenómeno. En este caso, ellos han encontrado una forma de mantener su cultura a través de la música:
Canto la música tradicional y tocó al ritmo […]. No podemos olvidar la cultura de nosotros, así vamos avanzando para demostrar a la Alcaldía que nos ayuden con la cultura, con la música. No podemos dejar perder la cultura (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
Yo empecé hace poco a ser parte del grupo. Yo toco la caja. Estoy aprendiendo a tocar en el bajo […] las canciones en nuestro idioma. Estoy muy contento en el grupo porque cantamos nuestras canciones ancestrales y bailes […]. Yo quiero continuar en la Agrupación Conondó (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
De esta iniciativa surge la Agrupación Conondó, un grupo de música compuesto por varios indígenas emberá katío del resguardo Tahamí. Esta es un poco de la historia de la agrupación:
Cuando se le pregunta a los participantes de la IMH el por qué crear una agrupación musical, nos cuentan que es una iniciativa de recuperación de canciones ancestrales con el objetivo de mostrarle a la gente su cultura. No lo hacen a través de los canastos porque no hay material para hacerlos, ni tampoco a través de su lengua porque en Bogotá solo se habla español. Entonces para ellos «la música es una forma de hacer cultura».
- Centro Nacional de Memoria Histórica y Organización Nacional Indígena de Colombia (2019). Tiempos de vida y muerte: memorias y luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia. CNMH-ONIC.
- Ministerio del Interior. (2012). Plan de salvaguarda emberá asentamientos dispersos.
- Ministerio del Interior y Asociación de Cabildos Indígenas Emberá, Wounan, Katío, Chamí y Tule del Departamento del Chocó (OREWA). (2013). Plan de Salvaguardia Pueblo Emberá. Documento unificado planes regionales.
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Una de las problemáticas más complejas que enfrenta el resguardo Tahamí, en el departamento de Chocó, es el desplazamiento forzado. La expulsión del pueblo emberá katío del Alto Andágueda ha estado relacionada con el control de una mina de oro ubicada en el municipio de Bagadó, donde se encuentra el resguardo. Los intereses extractivistas y la llegada de grupos armados, como el M19, el EPL y las FARC en los años ochenta, causaron las primeras migraciones de indígenas emberá katío a ciudades como Bogotá, Pereira, Quibdó y Medellín (Ministerio del Interior, 2012).
Desde ese entonces hasta el día de hoy, los indígenas de este resguardo siguen siendo desplazados, por lo que continúan migrando a distintos centros urbanos. Aun así, tomar la decisión de salir de sus territorios no ha sido nada fácil: «Me salí asustado, con miedo de que me encuentren. Pensaba que nos iban a matar a las hijas. Esa noche atravesamos directamente el monte», cuenta uno de los participantes de la IMH sobre la odisea que fue dejar las montañas de Bagadó el 22 de agosto de 2019. Tampoco fue fácil para muchos de ellos llegar a Bogotá o a alguna otra ciudad:
Este relato cuenta la travesía que tuvieron que vivir como familia durante meses, mientras paraban en varios municipios y departamentos buscando ayuda hasta llegar a Bogotá. La decisión de migrar a estas ciudades, especialmente al Distrito Capital, no es al azar.
No podíamos quedarnos en el territorio, salí para Bogotá con mi esposa e hijas. Mi papá y mis hermanos ya llevaban un tiempo en Bogotá, por eso me desplace directamente acá (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
Mi familia se quedó en el territorio. Mi hermano mayor le manifestó a mis papás que no quería desplazarse del resguardo. Entonces yo solo fui el que llegó directamente a Bogotá […]. En otras ciudades no hay nadie conocido. Mi cuñado ya vivía desde hace un tiempo en Bogotá. Yo lo llamé y le dije si me podían recibir. Llegué primero a un paga diario en el centro, en el barrio Santa Fe (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
La migración de los emberá katío en los últimos cuarenta años ha hecho que se establezcan pequeñas comunidades a las que las víctimas del desplazamiento forzado pueden llegar. Por ejemplo, en Bogotá, se estima que existen 457 indígenas emberá, la mayoría provenientes del resguardo Tahamí (Ministerio del Interior, 2012). Es así como tener conocidos en otras ciudades «facilita» el desplazamiento y la adaptación a un nuevo contexto social. Otra razón por la que las víctimas prefieren a Bogotá es porque «en Bogotá sí ayudan», según sus palabras.
En este testimonio, las víctimas asocian «la ayuda» a las entidades del Estado dispuestas a prestar atención a los afectados por el desplazamiento y el conflicto armado en nuestro país. Una posible explicación de por qué esta ayuda es más visible, es porque Bogotá es el principal centro administrativo de Colombia. Una vez en las ciudades, las dificultades no desaparecen. Aprender español, encontrar un lugar donde vivir y hallar formas de subsistir son las nuevas preocupaciones de la población indígena que llega a Bogotá.
Es así como las familias que llegan desplazadas del Alto Andágueda comienzan a asentarse en sectores marginales y periféricos de la ciudad, con altos niveles de violencia urbana, y sin el acceso a recursos vitales como agua, luz y alcantarillado (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2019). Ante la situación, estas familias optan por ubicarse en paga diarios donde cada día deben pagar el alquiler del espacio en el que habitan (Ministerio del Interior y OREWA, 2013). Asimismo, los indígenas que han sido desplazados se encuentran ante el dilema de volver o no en un futuro a sus tierras. Por una parte, algunos desean retornar si la situación mejora:
El dilema que se observa en estos testimonios es el querer volver a sus tierras versus la seguridad que implica estar lejos de ellas. Los retos que reflejan los relatos son enormes ya que la construcción de un futuro para las comunidades desplazadas del resguardo Tahamí requiere inevitablemente dar una solución al conflicto armado presente en Bagadó, Chocó.
Sobre el desplazamiento forzado de los pueblos indígenas existen varias preocupaciones, una de las más grandes es la pérdida de conexión con la comunidad de origen y con ello la pérdida cultural. Aun así, los indígenas que migran a los centros urbanos también adaptan sus tradiciones a los nuevos contextos en los que habitan. Los indígenas emberá katío no son la excepción a este fenómeno. En este caso, ellos han encontrado una forma de mantener su cultura a través de la música:
Canto la música tradicional y tocó al ritmo […]. No podemos olvidar la cultura de nosotros, así vamos avanzando para demostrar a la Alcaldía que nos ayuden con la cultura, con la música. No podemos dejar perder la cultura (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
Yo empecé hace poco a ser parte del grupo. Yo toco la caja. Estoy aprendiendo a tocar en el bajo […] las canciones en nuestro idioma. Estoy muy contento en el grupo porque cantamos nuestras canciones ancestrales y bailes […]. Yo quiero continuar en la Agrupación Conondó (Participante de la IMH, comunicación personal, 5 de diciembre de 2020).
De esta iniciativa surge la Agrupación Conondó, un grupo de música compuesto por varios indígenas emberá katío del resguardo Tahamí. Esta es un poco de la historia de la agrupación:
Cuando se le pregunta a los participantes de la IMH el por qué crear una agrupación musical, nos cuentan que es una iniciativa de recuperación de canciones ancestrales con el objetivo de mostrarle a la gente su cultura. No lo hacen a través de los canastos porque no hay material para hacerlos, ni tampoco a través de su lengua porque en Bogotá solo se habla español. Entonces para ellos «la música es una forma de hacer cultura».
- Centro Nacional de Memoria Histórica y Organización Nacional Indígena de Colombia (2019). Tiempos de vida y muerte: memorias y luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia. CNMH-ONIC.
- Ministerio del Interior. (2012). Plan de salvaguarda emberá asentamientos dispersos.
- Ministerio del Interior y Asociación de Cabildos Indígenas Emberá, Wounan, Katío, Chamí y Tule del Departamento del Chocó (OREWA). (2013). Plan de Salvaguardia Pueblo Emberá. Documento unificado planes regionales.