CAPITÁN (R)

DANIEL ALFONSO CRUZ PÉREZ

Ejército Nacional de Colombia
Club Héroes de Honor

CAPITÁN (R)

DANIEL ALFONSO CRUZ PÉREZ

Ejército Nacional de Colombia
Club Héroes de Honor

Un propósito
dibujado en su mente

Daniel nació el 10 de marzo de 1988 en la ciudad de Bogotá. Creció con sus dos padres; era el menor de tres hermanos, todos hombres. Estudió en el Colegio Distrital San José Sur. Su hermano mayor estaba formándose en la Escuela de Cadetes General José María Córdova para ser oficial del Ejército y, lamentablemente, falleció en un accidente de tránsito. Su otro hermano prestó el servicio militar obligatorio, pero prefirió seguir una carrera profesional en la Universidad Nacional de Colombia.

Desde los seis años de vida, Daniel ya había decidido ser militar por el referente de su hermano. Luego de que este falleció, Daniel conservó muchas de sus pertenencias. Tenía tan visualizado el camino que en el colegio ocupaba buena parte del tiempo en dibujar de memoria el escudo de la Escuela de Cadetes.

Los padres de Daniel no querían que ingresara al Ejército porque ya habían perdido a un hijo y les daba temor que le sucediera lo mismo; sin embargo, para Daniel eso ya estaba decidido. A pesar de que tenía la oportunidad de ingresar a la universidad, era tanto el deseo firme de pertenecer a las Fuerzas Militares que prefirió ingresar al curso de oficial del Ejército Nacional el 8 de enero del 2005.

Daniel Cruz Pérez a sus seis años. Fotografía: Daniel Cruz Pérez para el CNMH, 1994.

Daniel Cruz Pérez recibiendo el grado de teniente con honores del presidente de la República. Fotografía: Daniel Cruz Pérez para el CNMH, 2007.

Este fue un proceso de mucho aprendizaje en el que lo más importante era forjar el carácter de militar, algo por lo que se esmeró en su proceso. Escogió el arma de caballería porque quería estar en el campo de batalla. Se graduó en diciembre del 2007 con honores y recibió el grado de manos del presidente por estar dentro de los diez primeros de su promoción.

Su primera designación fue al Grupo de Caballería Mecanizado #5 General Hermógenes Maza en la ciudad de Cúcuta. Por estar recién llegado de la escuela, durante el primer año de servicio cumplió el rol que en el argot militar identifican como el suiche-recluta, aquel que buscan, de manera inmediata, para ejecutar cualquier diligencia. También debía participar en operaciones de área en la zona del Catatumbo, de alta conflictividad.

Al finalizar el 2008, fue al curso de lancero en el Batallón de Infantería #28 de Tolemaida, en Melgar, Cundinamarca, donde desarrolló un curso de alta exigencia y salió asignado, a mediados de 2009, al Batallón de Contraguerrilla #130 con sede en Caucasia, Antioquia, en el denominado Nudo de Paramillo, región que comprende los límites entre el sur del departamento de Córdoba y el noroccidente de Antioquia. Estando allá, Daniel presentía que algo desafortunado podría sucederle:

“La zona era más complicada: había muchas minas, había muchos más combates de los que había tenido en el Catatumbo. De hecho, pensé en algún momento retirarme…1.

En la región del Nudo del Paramillo, las Fuerzas Militares implementaron desde el año 2009 la Fuerza de Tarea Conjunta Nudo del Paramillo2, compuesta por diferentes unidades agregadas, que buscó aumentar el poder de combate del Estado para hacer frente a las estructuras del Bloque Noroccidental o Iván Ríos de las FARC, que usaban la zona como retaguardia y financiación, así como a las bandas criminales de Los Paisas, Los Rastrojos y Los Urabeños.

De esta manera, la región se convirtió en un área de consolidación estratégica para el Estado, que tomó la iniciativa en las confrontaciones con los actores armados ilegales.

Las FARC hicieron presencia en el Nudo del Paramillo con los Frentes 18, 5, 58 y 36, distribuidos en varios sectores. En particular, el Frente 18 tenía la mayor presencia y poder de combate alrededor del municipio de Ituango. A raíz del ingreso de la Fuerza Pública, hubo un aumento considerable en la instalación de minas antipersonal para crear un corredor de protección en los centros de operaciones de su máximo comandante Alfredo Alarcón Machado, alias Román Ruiz3.

Según datos del Programa Presidencial para la Acción Integral contra las Minas Antipersonal, señalados por la FIP, entre 2008 y 2011 hubo un aumento significativo de víctimas por minas antipersonal, cifra que alcanzó las 259 víctimas, de las cuales el 62 % fueron integrantes de la Fuerza Pública. Este aumento coincidió con los periodos de mayor presión de las Fuerzas Militares, por lo cual se plantea que las minas antipersonal en esta región fueron una estrategia para impedir su avance4.

Daniel Cruz Pérez durante operaciones en el Nudo del Paramillo. Fotografía: Daniel Cruz Pérez para el CNMH, 2009.

  1. “La zona era más complicada: había muchas minas, había muchos más combates de los que había tenido en el Catatumbo. De hecho, pensé en algún momento retirarme. Le había comentado a mi hermano en alguna oportunidad que quería retirarme porque en los programas que tú haces todas las mañanas con los comandantes de los batallones uno escucha al resto de las unidades, el resto de los tenientes que están a tu alrededor y todas las mañanas eran ‘tantos heridos’, ‘mi coronel, me cayó un soldado amputado’, ‘dos muertos’; era una presión de que tu estabas en algo que quizá no te ibas a salir bien librado. Y todo el tiempo encontrábamos minas, todo el tiempo desactivábamos minas, cada cuatro días eran hostigamientos, fue muy difícil ese batallón y pensé en retirarme, solo que mi hermano tal vez me aconsejó, me dijo: ‘mire chino, aguante otro poquito’. Me faltaba poco para salir a vacaciones y yo ya sabía que en ese permiso a mí me iban a llamar a hacer curso de Fuerzas Especiales y no iba a volver a ese batallón, porque ya había tenido contactos con otro oficial y ya me habían recomendado, ya tenía los dos cursos de combate necesarios para entrar a las Fuerzas Especiales y sabía que no iba a volver; pero el destino es así, yo estaba destinado para otras cosas en mi vida, entonces, no pude salir de permiso y el 19 de octubre caí en el campo minado.” (Daniel Cruz Pérez, comunicación personal, 11 de noviembre de 2020).
  2. Séptima División del Ejército, https://www.septimadivision.mil.co/?idcategoria=239508.
  3. Fundación Ideas para la Paz (2014) Dinámicas del conflicto armado en el Nudo de Paramillo y su impacto humanitario, disponible en http://cdn.ideaspaz.org/media/website/document/5390c12d43ff8.pdf, recuperado el 6 de diciembre de 2020.
  4. Ibid.

Una amenaza de un centímetro cuadrado

El 19 de octubre de 2009, Daniel y su pelotón subieron a un cerro para asegurar el paso de un capitán y desplegaron todo el protocolo para instalar una base de patrulla móvil. Enviaron a un cabo con el detector de metales y el perro antiexplosivos para revisar el área, aunque es imposible revisar un área con tanta precisión, ya que como dice él, “una jeringa es un centímetro cuadrado”. Era mediodía, el pelotón se instaló para almorzar, el joven teniente soltó su equipo en el piso y de repente sintió una fuerte explosión.

En un primer momento, Daniel pensó que los habían atacado con un cilindro bomba, pero enseguida los soldados empezaron a gritar que el cabo había pisado una mina y este gritaba del dolor. Él ordenó, como indica el manual, que se sacara al cabo por el mismo camino donde habían ingresado. Catorce hombres avanzaron adelante y él iba entre el soldado de la ametralladora y el enfermero cuando de un momento a otro la tierra se levantó en estallido:

“Yo caí con mi cara en la tierra, tal vez a diez metros, y con ese piii… ese silbido, fue muy fuerte, y ese olor a… como cuando tú te pones el briquet (encendedor) prendiendo…5.

El cabo, quien era el comandante de la escuadra, Daniel y el enfermero, que venía detrás, salieron heridos en el operativo; así pues, este último estaba impedido para prestarles los primeros auxilios. El campo minado neutralizó al pelotón y tuvieron que llamar a la compañía más cercana para que les prestara apoyo, la cual se encontraba a unos tres kilómetros de distancia.

La evacuación por aire solo pudo realizarse hasta las 10:30 de la noche por cuestiones logísticas. Durante ese lapso de tiempo, Daniel se estaba desangrando, recibió unas quince bolsas de suero y unas cuatro inyecciones de morfina, asegura. Cuando llegó el helicóptero él ya estaba inconsciente y volvió a reaccionar cuando iba a bordo de la ambulancia hacia el hospital en Medellín.

Entró a cirugía, inmediatamente, y al otro día, al despertar, tenía su pierna amputada, aunque no tenía el muñón formado porque los médicos debían examinar que las heces humanas y la pintura amarilla que tenía la mina no le fuera a generar mayor infección.

El suiche

Su herida no pudo cerrarse inmediatamente porque durante dos meses debían hacerle lavado para impedir posibles infecciones. Debido a ello, su muñón quedó más corto que lo usual, ya que los lavados extrajeron parte del músculo que se requiere; sin embargo, era esto o amputar por encima de la rodilla, lo cual hubiera sido más negativo para su posterior adaptación.

Duró cerca de tres meses y medio en el hospital de Medellín, pero su familia solo lo pudo acompañar por cerca de un mes por la falta de recursos y obligaciones. Gracias a la intervención de un coronel, los alojaron en el casino de oficiales, de donde los transportaban al hospital. Su herida cerró; sin embargo, el proceso de recuperación no concluyó ahí:

“mi pierna no quería cicatrizar, creo que fue un proceso supremamente difícil, duré un mes con unos puntos, no me cerraban, seguía botando… eso: el caos, el caos total esos meses, esos días, esa época…6.

Esta vez el proceso de recuperación fue mucho más fácil y rápido, a la semana siguiente, ya estaba sanada la herida y, al mes, ya estaba caminando con prótesis sin ningún problema. Daniel, que se encontraba con un estado anímico disminuido, se sentía frustrado porque ya no podía estar en las Fuerzas Especiales, logro que veía muy cercano: “es como estar llegando a la cima y se cae la roca”, dice él. Cuando obtuvo la prótesis, se motivó; sintió que ganó autonomía al verse en pie apoyado en dos partes, con un pantalón y los dos pares de zapatos; esto fue para él “el ‘suiche’ para despertar de ese sueño amargo”.

Daniel Cruz Pérez durante el proceso de adaptación a la prótesis. Fotografía: Daniel Cruz Pérez para el CNMH, 2011.

5. “Yo caí con mi cara en la tierra, tal vez a diez metros, y con ese piii… ese silbido, fue muy fuerte, y ese olor a… como cuando tú te pones el briket (encendedor) prendiendo la estufa y te quemas los vellitos de aquí [señala la mano], ese olor fuerte a chamuscado, a gallina quemada, exacto, a cuero. Yo me empecé a revisar, yo me toqué mi rostro y lo tenía, tal vez, un poco ensangrentado, mis brazos estaban bien y cuando examiné mi pierna derecha yo ya no la tenía, yo ya no tenía la bota y mi pierna estaba destrozada, como un palo de escoba partido; esas imágenes jamás se me van a borrar de mi vida, fue demasiado traumático ese momento.” (Daniel Cruz Pérez, comunicación personal, 11 de noviembre de 2020).

6. “mi pierna no quería cicatrizar, creo que fue un proceso supremamente difícil, duré un mes con unos puntos, no me cerraban, seguía botando… eso: el caos, el caos total esos meses, esos días, esa época, esos meses después de la prótesis fueron absolutamente un caos. Después pude llegar acá a Bogotá con la cirugía que me habían hecho en Medellín, me sanó, después de mucho tiempo pude viajar, me sanó, y cuando me fui a adaptar a la prótesis sucedió algo terrible y es que los cirujanos de Medellín me habían amputado mal (…) me dejaron unos neuromas en los nervios que me dolían un montón y no me los operaron como debía ser, entonces yo duré casi otros tres meses adaptándome a la prótesis; no podía, no podía, no podía, me dolía, me dolía, todo el mundo me tildaba de flojo, ‘ay, mi teniente si es frágil, hermano’, pero yo, ‘me duele mucho, yo no sé esta vaina qué es’. Tuve una cita acá en Bogotá (…) el doctor a lo primero que me vio me dijo, ‘hermano, usted no se aguanta la prótesis porque le dejaron esto, esto, este hueso puntudo, estos nervios están mal, tan, tan, tan”; me dijo, “entramos a cirugía otra vez’, ¡imagínate la noticia que me digan que entra a cirugía otra vez después de todo lo que yo pasé, Casi seis meses hospitalizado! Para mí fue, ‘no, cómo me van a volver a abrir’. Entonces el doctor me dijo, ‘¿Quiere caminar bien? ¿Quiere tener un muñón sano? ¡Tenemos que volverlo a abrir!’” (Daniel Cruz Pérez, comunicación personal, 11 de noviembre de 2020).

En Londres

Inmediatamente después de que terminó su recuperación física, Daniel tuvo la oportunidad de estudiar ingeniería industrial y esto le fortaleció, pues sintió que era autosuficiente y podía hacer su vida como cualquier otra persona, “eso fue borrón y cuenta nueva”.

Daniel siguió vinculado al Ejército; estudiaba en la mañana, y en la tarde y en la noche iba al batallón a cumplir sus funciones administrativas a las que fue asignado. Pasó por el Batallón de Sanidad, por el Centro de Educación Militar y por el Batallón de Mantenimiento donde hacían procesos industriales; para él fue útil porque hizo prácticas en las plantas de operación. Hizo curso para capitán, pero observó que por su discapacidad no hubiera sido posible seguir ascendiendo en los rangos militares. Como todavía le faltaban cinco años de servicio, tomó la decisión de solicitar la asignación de retiro del Ejército Nacional y cerrar un ciclo de vida.

Daniel estaba próximo a graduarse de la universidad y ya contaba con nuevas destrezas para emprender otro camino. Tuvo la oportunidad de graduarse bajo la modalidad de hacer un diplomado en el manejo de la herramienta Business Process Management – BPM en Madrid, España. Al finalizar el diplomado, se fue con los compañeros de estudio a un viaje por Europa durante un mes y medio.

En el viaje conoció muchas ciudades, lugares y personas, y se dio cuenta de que necesitaba mejorar el inglés. Apenas regresó a Colombia, preparó de nuevo un viaje a Londres con sus ahorros y un préstamo, pasó una temporada de seis meses allá y aprendió a hablar con fluidez el idioma.

Daniel Cruz Pérez, en su graduación como Ingeniero Industrial. Fotografía: Daniel Cruz Pérez para el CNMH, 2016.

Para Daniel, vivir en Londres fue la mejor experiencia que ha tenido en su vida, incluso, piensa él, por encima de estar en el Ejército o la universidad, pues tuvo la posibilidad de conocer personas de todo el mundo, aprender acerca de culturas diferentes y vivir independiente de su familia. Inesperadamente, este viaje resignificó lo que le sucedió:

“eso no estaba dentro de mis planes, creo que si no me hubiera pasado lo que me pasó a mí, pues, no hubiera tenido la oportunidad de hacer el resto de las cosas que hice, entonces, yo intento…7.

Daniel Cruz Pérez en el Arco del Almirantazgo en Londres, Reino Unido. Fotografía: Daniel Cruz Pérez para el CNMH, 2016.

Finalmente, Daniel conoció el equipo de fútbol Héroes de Honor gracias a un compañero con el que compartió en el Batallón de Sanidad. A él le pareció llamativo y un sábado asistió a la cita. Dice que de inmediato se enganchó a la práctica deportiva:

“Me encantó esa vaina desde el primer momento, eso fue jugar fútbol, sudar, obviamente, el primer día casi me desmayo después de no haber corrido por mucho tiempo, pegarle al balón, hacer veintiuna…8.

Al regresar de Londres, se vinculó a trabajar en seguridad aeroportuaria, labor en la que combinaba su carrera militar y la ingeniería. Era coordinador nacional para las bodegas de los aviones cargueros. Tenía a su cargo una gran responsabilidad, mayor a la del Ejército, y debía asegurarse de que no circulara mercancía ilegal. Estuvo dedicado a ello durante un año, pero el hecho de tener que estar disponible permanentemente en su cargo hizo que se agotara, ya no disponía de tiempo para nada más y renunció “por la puerta grande”, asegura él. Actualmente, con un socio comercial está enfocado en el perfeccionamiento de un proyecto relacionado con el diseño 3D y espera, sin afanes, que este crezca en un futuro cercano.
De esta manera, Daniel ha experimentado una transformación positiva en su vida. Sigue siendo soltero. Sus padres son su gran motivación y está pendiente de ellos, a pesar de que están en un pueblo cercano de Cundinamarca. Sus condiciones de vida son favorables y la determinación de avanzar lejos le ha permitido afrontar exitosamente lo que le sucedió; frente a este hecho, él no se siente víctima porque no le gusta sentir la lástima de la sociedad, sensación que, desafortunadamente, se suele exhibir cuando se está frente a personas con discapacidad.

7. “eso no estaba dentro de mis planes, creo que si no me hubiera pasado lo que me pasó a mí, pues, no hubiera tenido la oportunidad de hacer el resto de las cosas que hice, entonces, yo intento, obviamente, no convencerme, pero si pienso que las cosas pasan en la vida por algo (…) La vida o el destino se encarga de enviarte por donde tienes que ir. Yo estaba a punto de entrar a las Fuerzas Especiales, era mi sueño, después me derrumbé un montón, se cayeron todos mis sueños, se cayó prácticamente mi vida, y después la vida te pone a ti en otro lado donde también te da cosas buenas y también te da alegrías, también te da cosas satisfactorias. Yo en ese momento pensaba que jamás iba a volver a ser feliz o a caminar o a encontrar algo que pudiera llenarme de la forma en que me llenaba ser militar, pero resulta que encontré antes otra que me llenaba más; es algo en realidad bien chévere.” (Daniel Cruz Pérez, comunicación personal, 11 de noviembre de 2020).
8. “Me encantó esa vaina desde el primer momento, eso fue jugar fútbol, sudar, obviamente, el primer día casi me desmayo después de no haber corrido por mucho tiempo, pegarle al balón, hacer veintiuna, dije, ‘no, acá es, vamos a seguir’, listo, me metieron, me adoptaron (…) esa vaina es una sensación que es como Cuatro: no se puede describir, no se puede describir, definitivamente, ahí como que el estado de ánimo, la energía, el momento, el instante en que uno se levanta y sabe que tiene partido; esa vaina me ha ayudado un montón. Me ha ayudado un montón, digamos que, psicológicamente, pero más en el hecho de tener más movilidad con mi prótesis, con la parte física.” (Daniel Cruz Pérez, comunicación personal, 11 de noviembre de 2020).