TENIENTE CORONEL (R)

JOSÉ ALEJANDRO
CLAROS GÓMEZ

Policía Nacional

TENIENTE CORONEL (R)

JOSÉ ALEJANDRO
CLAROS GÓMEZ

Policía Nacional

Fragmentos:
Recuerdos de una familia ausente.

Alejandro nació en el año 1978 en Pitalito, Huila. Es hijo de un agente de Policía y se dedicó, junto con su esposa, al cultivo del cacao. Su padre tuvo una gran influencia en la decisión de ingresar a la Policía Nacional, pues las historias que su padre le contaba sobre su trabajo como policía animaron al joven Alejandro a tomar la decisión de ingresar a la institución.

Alejandro ingresó a la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander en el año 1999, cuando apenas tenía 20 años. Se graduó como subteniente en diciembre del año 2001, con 23 años, y fue enviado inmediatamente al departamento del Caquetá, desempeñando funciones como investigador, en Policía Judicial.

Transcurrido cuatro años, en el grado de teniente, Alejandro Claros fue asignado al Escuadrón Móvil de Carabineros en el año 2004, de manera que trabajó en los departamentos de Cauca y Cesar. En este periodo, apoyó el proceso de desmovilización de los grupos de autodefensas que se acogieron al proceso de justicia y paz.

En el año 2004, durante un permiso en el que se encontraba en su municipio natal, Alejandro conoció a Leidy, quien se convirtió en su esposa y madre de sus hijos.

La conoció en un evento social, al cual había sido invitado por su hermana y al que no quería asistir, pues pensaba que, al ser un evento con el gremio de profesores, habría únicamente personas mucho mayores que él. Sin embargo, su hermana le insistió y así conoció esa noche a Leidy Milena, una dedicada docente de Física y Matemáticas que trabajaba en Pitalito, Huila, con quien intercambiaron números y, de ese encuentro, surgió una relación que solo pudo separar la tragedia.

Para Alejandro, una de las razones que le cautivaron de Leidy es que siempre se preocupó por el aprendizaje de sus estudiantes y era comprometida con su trabajo, a tal punto que siempre lideró diferentes procesos educativos que fortalecieron las actividades curriculares organizadas en el Colegio.

Archivo: Personal Mayor Alejandro Claros.

“… en el año 2006 le propuse matrimonio. Era emocionante estar con ella, compartíamos muchas cosas y podíamos dialogar sobre cualquier tema. Sentíamos mucha empatía y nos entendíamos muy bien en todos los aspectos. Yo tenía ya 30 años, quería definir mi proyecto de vida y formar un hogar con una mujer con las cualidades que tenía ella. Cuando nace nuestro primer hijo decidimos ponerle Felipe en gratitud a los consejos que siempre recibí de mi abuelo paterno.”

Del matrimonio de la joven pareja, nació su primer hijo, en el año 2007. Fue nombrado Andrés Felipe en honor al cariño y consejos de su abuelo paterno. Aunque el tiempo en familia era limitado por la labor que desempeñaba cada uno, los espacios que tenían eran de mucha calidad y se notaba el amor y cariño que se profesaban.

Alejandro, en algún momento, viendo las limitaciones que se tenían para proyectar su plan familiar, pensó retirarse de la Policía, sin embargo, fue aconsejado por los compañeros que conocían sus cualidades profesionales para que desistiera de esta idea. El amor a la institución le permitió continuar su carrera profesional, al igual organizar el tiempo para poder compartir con su familia.

En 2009, Alejandro terminó sus servicios con el grupo operativo y fue trasladado al departamento de Policía del Putumayo. Fue así como trabajó en diferentes municipios de ese departamento. Estaban esperando a su segundo hijo, Juan José, en junio de 2011. Fue nombrado así respetando la voluntad de su hermanito, Andrés Felipe, quien siempre quiso tener un compañero de juegos.

La vida familiar junto a su esposa Leidy estuvo repleta de momentos felices como lo relata el oficial.

A finales del año 2011, como capitán recibió un reto más al ser asignado como comandante de una estación de policía en el municipio de Orito, Putumayo, esta tarea fue asumida el 29 de diciembre, llegando a esta población acompañado por su familia quien estaba de vacaciones y queriendo compartir los últimos días del año junto a él.

Archivo: Personal Mayor Alejandro Claros.

Cada oportunidad que teníamos buscábamos la forma de compartir espacios en familia. Las vacaciones siempre contaban de manera diferente; nuestras metas siempre fueron realizables y nos permitió aprovechar muchos espacios para compartir los cuatro.

Tragedia en Orito,
Putumayo

El 30 de diciembre de 2011, la vida de Alejandro y su familia cambiarían para siempre. Al llegar al municipio de Orito, Putumayo, mientras se instalaban su esposa y sus hijos, no se imaginaban lo que sucedería ese día. En horas de la noche, cuando se trasladan hasta el comando de la Policía a visitarlo, minutos después de llegar, un sujeto se acercó con una maleta bomba cargada de explosivos, la cual fue lanzada a la instalación policial, cobrando la vida de Leidy y Juanito y, con esto, los sueños de la familia.

En la revista Semana, se publicó la noticia del atentado terrorista que ocurrió aproximadamente a las 8:30 de la noche y fue atribuido al Frente 48 de las FARC, ocasionado contra el comando de Policía. El atentado dejó 2 víctimas mortales y 10 heridos, entre los cuales se cuenta a seis policías del comando de Orito, Putumayo. El municipio entró en toque de queda. La noticia conmocionó a todo el país por representar la muerte de una madre con su hijo en la víspera de Año Nuevo.

Por el impacto de la explosión Alejandro despertó en el interior de una ambulancia mientras un paramédico lo estaba reviviendo, preguntándose si su esposa y sus hijos estaban vivos. Luego del rescate fue llevado en helicóptero a Puerto Asís, Putumayo, donde se encontró con su hijo mayor Andrés Felipe, y desde allí fueron trasladados a Bogotá para recibir una mejor atención médica.

El capitán Claros sufrió una perdida irreparable, ya que el motor de su vida siempre fue su familia, lo cual lo llevo a luchar y reconstruir su proyecto de vida para sacar adelante a hijo Andrés Felipe, tal como lo hubiera querido su esposa, quien fue su apoyo incondicional.

“Leidy una mujer que transformó a su familia educando en valores”

Alejandro Claros

Archivo: Personal Mayor Alejandro Claros.

A pesar de la pérdida que hemos sufrido como familia, quiero decirle a mi hijo Felipe que siempre puede contar conmigo para que sigamos adelante, ya que llena de ilusión y esperanza mi existir.

Aunque Leidy y Juan José ya no están con nosotros, todo el amor que nos dejaron nos impulsa a seguir adelante, a ser mejores personas y aprender cada día más.”

Alejandro Claros

Archivo: Personal Mayor Alejandro Claros.

“Leidy me hizo ver el hogar como un lugar acogedor, los espacios siempre se organizaron con cariño y amor para el bienestar de la familia y fuimos muy felices”.

Alejandro Claros

El recuerdo de esa mujer consagrada y dedicada a su familia jamás será olvidado, por su madre, Aracely; su padre, Alberto; y sus hermanas, Maritza, Irma y Nancy, para quienes este fatal suceso transformó su vida y, hoy por hoy, al lado de Alejandro, conformaron una gran familia que sigue adelante a pesar de las adversidades.

“Este legado no es solamente un llamado a mi familia sino a todas las familias de las personas que hacen parte de las Fuerza Pública, para recordar que tenemos derecho a ser felices y a tener una familia y lo más importante de todo ser humano es buscar la felicidad en medio de valores y principios.”
“Leidy me enseñó con su ternura el sentido del amor: nos escuchábamos y logramos llegar a consensos siempre”.

Alejandro Claros

Hoy en día, Alejandro Claros y Felipe siguen su vida desarrollando ese proyecto que inició en el seno de la familia con Leidy, soportada en los principios y valores que dejó ella para la familia. Felipe, con gran ilusión, anhela convertirse en un profesional en el campo de la informática, dedicando espacios al deporte para fortalecer su condición física y emocional. Por su parte, Alejandro se dedica a temas de docencia, retomando el ejemplo que le dejó su esposa, quien fue una excelente docente que dio lo mejor de sí en su vida y en lo profesión para educar a otros.

Archivo: Personal Mayor Alejandro Claros.