SOLDADO PROFESIONAL (R)
DANIEL REYES MANRIQUE
Ejército Nacional de Colombia Club Héroes de Honor
SOLDADO PROFESIONAL (R)
DANIEL REYES MANRIQUE
Ejército Nacional de Colombia Club Héroes de Honor
A la fija
Daniel nació el 12 de abril de 1983 en Bogotá. Su padre se desempeñó en la conducción y su madre fue auxiliar de cocina. Es el menor de tres hermanos. De niño, sus juegos favoritos eran el soldadito libertador, las escondidas y el baloncesto. En este deporte llegó a entrenar en dos equipos juveniles del distrito.
Este joven, de contextura gruesa, estudió la primaria en el Colegio Isidoro Molina y el bachillerato en el Liceo Comercial. Confiesa que su rendimiento no era el mejor; se sentaba de último en la fila para recochar con los amigos, defendía a los compañeros destacados para que le ayudaran con las tareas y, varias veces, debieron citar a sus padres al colegio por indisciplina. En varias oportunidades, lo expulsaron del colegio, por lo que se graduó en el año 2001 mediante validación de los dos últimos años en un instituto.
Cuando Daniel era niño, visitaba a su padrino en el batallón en Guaduas, Cundinamarca. También, uno de sus hermanos mayores fue soldado profesional y él admiraba su uniforme camuflado. Estaba seguro de que quería seguir ese camino, por eso, al otro día de cumplir los dieciocho años, reclamó su cédula y se presentó en la Escuela de Artillería para prestar el servicio militar obligatorio. Fue aceptado y lo asignaron al Batallón de Alta Montaña N.º 1 en el Páramo de Sumapaz.
Daniel Reyes Manrique en un carrusel. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 1988.
Daniel Reyes Manrique (saco amarillo) y su familia en un día de visita a su padrino en el Batallón de Guaduas, Cundinamarca. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 1986.
“uno sabe que es fijo el sueldo mensual, tiene todas sus prestaciones, todo, todo, todo lo tiene uno, entonces, sabe que es algo seguro. Muchas veces muchos muchachos que prestaron servicio conmigo salieron…1.
Daniel fue enviado al Fuerte Militar Larandia, en Florencia (Caquetá). Al principio, pensó que el proceso era fácil, pero luego se fue dando cuenta lo exigente del curso básico de contraguerrilla; además, el calor de la zona era sofocante, algo totalmente opuesto al clima frío al que estaba acostumbrado. Muchas tareas eran nuevas para él, como manejar un machete o cocinar.
Aunque tuvo la oportunidad, Daniel no quiso ascender a los grados de suboficial ya que consideraba injusto que ellos debieran responder, por la línea de mando, a las actuaciones de los soldados, como le pasó a un suboficial que fue sancionado porque un soldado profesional disparó contra un civil, hecho del que él mismo fue testigo.
A Daniel le enorgullece haber tenido la oportunidad de conocer lugares únicos del paisaje nacional, como Caño Cristales, la serranía de La Macarena o las pinturas antiguas del Parque Nacional del Chiribiquete. Por otro lado, le enorgullece haber estado en las áreas más intensas de las confrontaciones armadas y apoyar operaciones como Sodoma, realizada el 22 de septiembre de 2010, en la cual se dio la muerte, en desarrollo de operación militar, de Víctor Suárez Rojas, alias Mono Jojoy, miembro del Estado Mayor de las extintas FARC-EP. También le queda mucha satisfacción por los gestos humanitarios que, en ocasiones, tenían con el enemigo, como atender los partos de las guerrilleras en la selva, pues para él la vida de esos niños y niñas estaba por encima de todo.
“cuando yo estuve en el Guaviare fue algo muy pesado, nosotros entramos más hacia adentro de Miraflores, Guaviare, un caserío que se llamaba Lagos del Dorado y, en esa época, la gente era muy afecta a la guerrilla…2.
Daniel Reyes Manrique como soldado profesional patrullando en Miraflores (Guaviare). Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2005.
Daniel Reyes Manrique como soldado profesional en patrullaje. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2007.
Daniel Reyes Manrique y sus compañeros de pelotón del Ejército en el río Apaporis (Guaviare). Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2007.
1. “uno sabe que es fijo el sueldo mensual, tiene todas sus prestaciones, todo, todo, todo lo tiene uno, entonces, sabe que es algo seguro. Muchas veces muchos muchachos que prestaron servicio conmigo salieron y para trabajo es difícil o algo así, en cambio uno sabía que iba de una vez a la fija, pasaba uno papeles y uno ya sabe que en un mes recibe sueldo, de una vez, en cambio allá van a esperar, a pasar hojas de vida, a ver cómo les va y eso, de pronto eso es lo primero a lo que uno va (…) la mentalidad mía era eso: a los veinte años en el Ejército salía uno pensionado y si podía durar un poquito más, pues, duraba más y sí no, salir uno ya pensionado, con sus ahorros y sus cosas ya propias de uno” (Daniel Reyes Manrique, comunicación personal, 10 de noviembre de 2020).
2. “cuando yo estuve en el Guaviare fue algo muy pesado, nosotros entramos más hacia adentro de Miraflores, Guaviare, un caserío que se llamaba Lagos del Dorado y, en esa época, la gente era muy afecta a la guerrilla, demasiado, a uno no lo querían, le vendían a uno una gaseosa litro en quince mil pesos, en esa época del 2004, 2005, eso era mucha plata, pero uno sin tomar gaseosa en mucho tiempo, pues, paguemos porque qué más. Ya después de que empezamos a entrar, la Brigada Móvil 10, y el tiempo que duramos, nos ganamos, otra vez, como el cariño de la gente porque ya uno iba donde el carnicero e intercambiaba víveres por carne, ya lo dejaban así a uno, pero al comienzo no se podía, eran demasiado afectos, y porque ellos mismos decían, en 2004, 2005, que llevaban unos diez años sin ver plata como tal, era todo a cambio de coca, de base, era todo cambalachado así, es gente también campesina humilde que como no hay más tienen que ponerse a trabajar con la coca y la guerrilla aprovechaba eso y los ponía a trabajar y todo era a cambio de coca. Y que llevaban, también, aproximadamente, unos ocho años sin ver tropa por allá, entonces ¿cómo no se van a volver afectos? Sabiendo que, si no hay presencia de Estado ni nada, ‘el que está ahí es el que nos ayuda acá y el de pronto nos lleva el control aquí en el pueblo es el que hay que tenerlo en cuenta, tenerle el afecto; esa era la falencia que había antes” (Daniel Reyes Manrique, comunicación personal, 10 de noviembre de 2020).
La infecciónfue lo peor
En el año 2012, trasladaron a Daniel a la Base Militar de La Uribe (Meta). Su labor, por esos días, era hacer control y seguridad perimétrica a la base. En una ocasión, su pelotón debió entrar a la base para recibir el abastecimiento de víveres y regresar a La Julia, punto donde estaban destacados. Ellos partieron a la madrugada y les ordenaron pernoctar allí esa noche porque guerrilleros de las FARC habían hostigado la base en la dirección hacia donde ellos se encontraban.
Al día siguiente, el 14 de agosto de 2012, les ordenaron regresar muy temprano para hacer registro de área. Ellos no encontraron nada, aparentemente, pero pasadas las diez de la mañana, Daniel activó una mina antipersona.
“Yo pisé la mina, pero yo no perdí mi pie como está, yo solo perdí el tobillo, yo me acuerdo muy bien de eso porque yo quedé despierto, yo perdí el tobillo, el pie me quedó a un lado, pero me quedó pegado a los tendones…3.
A Daniel lo evacuaron en helicóptero hasta el Hospital Militar de Oriente en el Cantón Militar de Apiay, en Villavicencio (Meta). Durante el recorrido ya se estaba desmayando. Intentaron salvar su pierna con tutores, pero esta había generado una infección porque la mina había sido impregnada de materia fecal. Daniel permaneció durante dieciocho días en coma, tiempo durante el cual le practicaron tres reanimaciones porque su estado era grave.
Su familia fue a acompañarlo al día siguiente, pero la mayoría debieron regresar a los pocos días y solo su mamá se quedó por espacio de mes y medio en un hogar de paso contiguo al cantón. Ella tomó la difícil decisión de autorizar que le amputaran la pierna a Daniel, pues, de lo contrario, la infección podría haber acabado con su vida.
El caso de Daniel se enmarca en un proceso de consolidación estratégica del Estado por copar militarmente la denominada región del Ariari, en el suroccidente del departamento del Meta, que incluye los municipios de La Uribe, Mesetas, Vistahermosa, San Juan de Arama, Lejanías, Cubarral, El Castillo, Granada, Fuente de Oro, Puerto Lleras, Puerto Rico, Puerto Concordia y La Macarena.
Esta zona representa territorios que estuvieron sometidos al control de las FARC desde sus épocas fundacionales en los años sesenta e hizo parte de la Zona de Distensión durante los años de 1998 a 2002, en las fallidas negociaciones de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana Arango y las extintas FARC-EP. Hacia el año 2012, fue una de las diez regiones del país priorizadas para desarrollar el plan Espada de Honor de las Fuerzas Militares. Según datos de la Fundación Ideas para la Paz, en esta región se concentraba la mayor parte de las acciones armadas guerrilleras y los combates por iniciativa de la Fuerza Pública del departamento, principalmente en los municipios de La Uribe (Meta) y Vistahermosa. En el mes de marzo, se lanzó la operación Armagedón por parte de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, con la que se reconfiguró la dinámica de conflicto en la región.4
De manera particular, en La Uribe hizo presencia el Frente 40 de las FARC-EP; la inspección de La Julia fue uno de sus centros de operaciones más importante. Para el año 2012, se presenta un incremento sustancial en las tasas de homicidio, producto del avance de la Fuerza Pública. Las víctimas por minas antipersonal tuvieron en el departamento un alto impacto, que lo ubicaba entre los primeros lugares del país. Entre el año 2000 y 2012, el Programa Presidencial para la Acción Integral contra las Minas Antipersonal (PAICMA) reportaba 981 víctimas. Sus momentos más álgidos fueron en los años 2005 y 2006, con cifras alrededor de 170 por año. Posteriormente, estos números fueron descendiendo paulatinamente y, en 2012, la cantidad de víctimas fue de 31, la menor desde hacía 10 años. La mayoría de estas se registró en el municipio de La Uribe, como una estrategia de las FARC-EP para contener el avance de la tropa y custodiar los cultivos de uso ilícito5.
Sin dejarse ver
El impacto de Daniel al verse sin su pierna, cuando despertó del coma, fue más duro que pisar la mina, pues, antes de perder la conciencia, la tenía y creyó que podían salvarla. Se sentía como un bebé al que le tenían que hacer todo.
Simulaba estar fuerte para no transmitir el dolor que le embargaba a su mamá. Por las noches, cuando ella se retiraba a descansar, Daniel lloraba y se desahogaba. Pensar en que no podría volver a bailar salsa y jugar baloncesto lo desanimaba. Sentía que su vida se había acabado y nada volvería a ser igual.
Al terminar la recuperación clínica, lo llevaron al Batallón de Sanidad Militar en Bogotá. Encontrarse con otros compañeros con condiciones similares o peores le ayudó a sobrellevar la desesperanza y tener una mentalidad positiva. Ellos le explicaron que tener la prótesis por debajo de la rodilla le iba a posibilitar desarrollar muchas de sus actividades nuevamente. Le fue entregada la prótesis, pero le causaba molestia adaptarse a ella, por lo que tuvo que volver a cirugía para una remodelación de su muñón.
Por otro lado, la mamá de Daniel se vio en la obligación de renunciar al trabajo que tenía para acompañarlo durante el tiempo que estuvo en el Hospital de Villavicencio. Su hospedaje y alimentación era en un hogar de paso que costeaba con trabajo en el lugar.
Tanto Daniel como su mamá sufrieron depresión. Él no quería salir de la casa y permanecía encerrado. A su mamá le aquejaba verlo en esa situación y se sentía oprimida. Ambos debieron recibir atención psicológica para hacer un proceso paulatino de aceptación de la condición de Daniel.
“No me aceptaba todavía como tal porque no tenía la pierna, el cómo me iba a ver la gente, ¡y que sí pasa! hay mucha gente que…yo sé que no lo hacen de mala fe ni de mala cosa, pero lo ven a uno así amputado…6.
Con resignación Daniel continuó vinculado al Ejército en labores administrativas, pero le generaba nostalgia ver a sus compañeros salir a operaciones en terreno con el camuflado y el equipo de campaña, llamarlos al teléfono y que le contaran lo que estaban haciendo.
Debió viajar a Tolemaida para certificar que él se encontraba en el Batallón de Sanidad Militar en Bogotá. Durante quince días debió pagar su almuerzo, valerse por sí mismo con ayuda de bastones y hacer muchos trámites. Todo esto, más una displicente atención de un superior que debía atender su caso, lo indignó. Él soltó con rabia la carpeta de documentos al piso, no concluyó el proceso y regresó a Bogotá. Casi un año después, al finalizar el proceso de rehabilitación, recibió la inesperada notificación de que había sido dado de baja por aparente abandono del servicio.
Esto implicó que Daniel dejara de recibir honorarios, que lo desvincularan a él y su familia de la seguridad social y lo forzó a conseguir un trabajo distinto: se ubicó como celador en la unidad donde residía. Sin embargo, sintió que podía exigir un derecho a la pensión y entabló un proceso que le permitió dos años después, a finales de 2015, empezar a recibir la pensión del Estado.
Daniel Reyes Manrique y su mamá celebrando un Día de la Madre. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2020.
3.“Yo pisé la mina, pero yo no perdí mi pie como está, yo solo perdí el tobillo, yo me acuerdo muy bien de eso porque yo quedé despierto, yo perdí el tobillo, el pie me quedó a un lado, pero me quedó pegado a los tendones, yo movía mis dedos, normal y todo eso, pero el pie si estaba doblado, ya me atendieron, revisaron, después me comentaron que encontraron como unas ocho minas más, pero gracias a Dios yo fui el único que pisé en ese momento, de mi compañía, nadie más llegó a pisar mina. Yo caí como a las diez y media de la mañana, no sangré en el momento, el dolor hasta pasmado porque en ese momento como que no sentí nada, no sentía nada. Como a la una o dos de la tarde fue que empecé a sentir dolor y a sangrar, porque no había apoyo, estaba cerrado el día, no había apoyo, a mí me sacaron hasta las seis y media de la tarde, en ese transcurso perdí mucha sangre, no me acuerdo cuánto fue que dijeron, no sé si fueron como unos seis litros, algo así, no me acuerdo exactamente, pero perdí mucha sangre, que eso me afectó mucho.” (Daniel Reyes Manrique, comunicación personal, 10 de noviembre de 2020).
4.Fundación Ideas para la Paz (2013), Dinámicas del conflicto armado en Meta y su impacto humanitario, disponible en
http://archive.ideaspaz.org/images/DocumentoMonitoreo_ConflictoArmado_Meta_Agosto%20Final%202013-correcciones%20ELI%20.pdf, recuperado el 6 de diciembre de 2020.
5. Ibid.
6. “No me aceptaba todavía como tal porque no tenía la pierna, el cómo me iba a ver la gente, ¡y que sí pasa! hay mucha gente que...yo sé que no lo hacen de mala fe ni de mala cosa, pero lo ven a uno así amputado o algo o con la prótesis y solo con la mirada de pesar o algo lo hacen sentir a uno mal, yo sé que no es con intención porque se sorprenden de verlo así, pero al comienzo uno no se da cuenta de eso, entonces, yo estaba mentalizado que ‘no, quién sabe cómo me irán a ver’, yo sé que a muchos compañeros les pasa” (Daniel Reyes Manrique, comunicación personal, 10 de noviembre de 2020).
La voz de aliento
Cierto día, todavía sin la prótesis, varios amigos del batallón fueron a visitar a Daniel, lo subieron al carro a pesar de que él no quería y fueron a un bazar en el barrio. Sus conocidos se acercaron a saludarlo alegremente y Daniel empezó a recobrar la confianza en sí mismo.
La familia de Daniel ha sido fundamental porque le hablan abiertamente y lo tratan de una manera digna, permitiendo que él desarrolle sus actividades de manera autónoma.
“No lo ven a uno como menos, sino que de una vez le van diciendo las cosas como uno las debe escuchar o algo así, tienen el tacto para hablarle a uno y decirle, ‘vea, usted está mal por este lado…7.
Daniel Reyes Manrique junto a su novia y socia Jeimy Gutiérrez. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2018.
Daniel Reyes Manrique junto a su hermano, hermana, padre, tío y primas. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2018.
Daniel prefirió no tener novia mientras estuvo en el Ejército porque debía ausentarse por largos periodos de tiempo. Después de su retiro, entabló una relación formal con Jeimy Gutiérrez, quien actualmente es su esposa. Junto a ella, está dedicado a sacar adelante una empresa familiar de fabricación y comercialización de muebles hechos en mimbre. Ella se enfoca en las labores de producción, mientras que Daniel se enfoca en la parte comercial.
“Lo más significativo para mí es que encontré nuevas amistades, somos casi como familia, en el equipo nos tratamos como familia y es un grupo aparte como para uno ir a desestresarse, a jugar, es muy chévere…8.
Además, el papel que el equipo desempeña en el trabajo social con la niñez le llena de ánimo para estar allí. Cree que la metodología de fútbol tres logra un impacto positivo en ellos, reflejado, por ejemplo, cuando les piden autógrafos y la sorpresa que les causa verlos jugar con una prótesis.
Sueña con que algún día se conforme la liga de fútbol sala con prótesis y hacer parte de una selección nacional. También quisiera realizar un curso de instructor deportivo y llegar a ser entrenador de otros equipos.
Una muestra de los muebles tejidos en mimbre que fabrican en la empresa de Daniel y Jeimy. Fotografía: Daniel Reyes Manrique para el CNMH, 2020.
7. “No lo ven a uno como menos, sino que de una vez le van diciendo las cosas como uno las debe escuchar o algo así, tienen el tacto para hablarle a uno y decirle, ‘vea, usted está mal por este lado y tiene que hacer esto’. Ahora, con la persona que estoy, también, en cuanto a lo monetario ella fue la que empezó, ‘mire, sabemos de esto, tenemos esto, miremos a ver si montamos tal cosa para lucrarnos un poco más y no vernos tan cortos’, yo digo que es indispensable eso, que a uno no lo vean con pesar, sino que te digan ´párese, haga, porque usted ahí quieto es peor, se va a…’, no sé, esa voz de aliento de la familia es muy indispensable y gracias a Dios mi familia siempre ha estado ahí”. (Daniel Reyes Manrique, comunicación personal, 10 de noviembre de 2020).
8. “Lo más significativo para mí es que encontré nuevas amistades, somos casi como familia, en el equipo nos tratamos como familia y es un grupo aparte como para uno ir a desestresarse, a jugar, es muy chévere, y también que el deporte es algo que tiene que ser principal en la vida de cualquier persona, aparte de lo físico genera amistad, genera muchas cosas” (Daniel Reyes Manrique, comunicación personal, 10 de noviembre de 2020).
9. Fútbol Tres es una didáctica impartida por la Fundación Gol & Paz para la formación en fútbol con valores que el Club Héroes de Honor recibió en algún momento y ellos replican con niños.