INFANTE DE MARINA REGULAR
SADIR DE JESUS SUÁREZ ROMERO
Armada de Colombia
INFANTE DE MARINA REGULAR
SADIR DE JESUS SUÁREZ ROMERO
Armada de Colombia
Un sueño interrumpido
Sadir nació el 19 de junio de 1983 en el municipio de Córdoba, Bolívar. Sus primeros años de vida transcurrieron en el campo, ayudando en las labores de la parcela. Sin embargo, eran tiempos difíciles por el conflicto y su familia tuvo que salir desplazada de manera forzada cuando él era muy niño, huyendo a Sincelejo, Sucre. El cambio de costumbre del campo a la ciudad fue un cambio cultural duro de afrontar, pero Sadir quería salir adelante y se las ingeniaba para conseguir su sustento.
Su hermano mayor se incorporó al Ejército antes que Sadir y hoy en día es oficial activo de la institución, él fue un antecedente importante para motivarse a ingresar a las Fuerzas Militares, aunque le llamaba más la atención el uniforme blanco de la Armada de Colombia. Además, Sadir veía que esa también era una oportunidad para ayudar a su padre a dejar el difícil trabajo en el monte. En este punto el relato de Sadir sobre la motivación para ingresar a la Armada de Colombia se interrumpe por un silencio y salta abruptamente a narrar el hecho, la voz se entrecorta denotando que no pudo seguir ese sueño, el cuál fue, también, tempranamente interrumpido, así como el relato sobre el inicio de su carrera en la Armada de Colombia.
Sadir ingresó como Infante de Marina Regular en el Batallón de Formación de Infantería de Marina de Coveñas, Sucre en el año 2003. Luego fue llevado al Batallón Fluvial de Infantería de Marina N° 40 en Tumaco, Nariño y de allí lo asignan a custodiar el Puesto destacado de Iscuandé.
La zona era de alto riesgo por la alta presencia de cultivos de uso ilícito y grupos armados guerrilleros. Se advertía constantemente del asedio de los grupos guerrilleros, aunque en el periodo que estuvo Sadir no habían tenido enfrentamiento con ellos. Dice Sadir que al comienzo fue bueno porque tuvieron éxito en varias operaciones para el desmantelamiento de laboratorios para el procesamiento de alcaloides. En el puesto destacado de Iscuandé estaban asignados alrededor de 77 hombres, conformado por un oficial, cinco suboficiales, y 71 eran infantes de marina regulares.
Sadir ingresó como Infante de Marina Regular en el Batallón de Formación de Infantería de Marina de Coveñas, Sucre en el año 2003. Luego fue llevado al Batallón Fluvial de Infantería de Marina N° 40 en Tumaco, Nariño y de allí lo asignan a custodiar el Puesto destacado de Iscuandé.
Volver a nacer
La noche del 1 de febrero de 2005 Sadir estaba durmiendo en el puesto cuando inició el ataque a las 2:40 de la madrugada. Hubo una primera explosión que de repente lo expulsó hasta el patio, no se dio cuenta dónde quedó su fusil con el que dormía en sus manos, estaba aturdido por el impacto y un escombro le tenía aprisionada la rodilla derecha por lo que no se podía mover, además, todo había quedado prendido en fuego, una colchoneta ardiendo estaba próxima a él a pesar del fuerte aguacero que caía aquella noche.
Un compañero lo socorrió, lo jaló por el brazo para sacarlo del escombro que lo limitaba y como pudo regresó al búnker, donde lentamente fue regresando en sí. Estando allí con varios de sus compañeros, atónitos por el ataque que acababan de recibir y advirtiendo que la guerrilla los estaba rodeando recibieron el impacto de una granada desde fuera del bunker que explotó cerca de dos lanceros que allí se encontraban y los destrozó.
Sadir sufrió otras heridas por las esquirlas, sin embargo, se lanzó en arrastre bajo buscando retirarse de allí. Por fortuna, estando en el suelo Sadir se encuentra un fusil y cuatro proveedores con el cual se defiende junto a un compañero del puesto durante el resto del ataque que se prolongó hasta el amanecer. Sadir dice que vivir esa experiencia “es cómo volver a nacer”.
“Ah, le cuento que allí estaba un compañero, un lancero que llegó ahí, cuando el enfrentamiento pero era uno de los que estaban inflitrados, de los que salieron infiltrados que estaban ahí de la guerrilla…3.
Al amanecer terminó el ataque, Sadir salió del búnker y hasta ese momento se dio cuenta qué pasó con él. Los habitantes del lugar fueron solidarios con ellos y los evacuaron en hombros hasta el puesto de salud. Sadir agradece especialmente a aquellas personas y recalca que, contrario al estigma de algunos, que los pobladores no eran simpatizantes de la guerrilla; por el contrario, se sentían acogidos con la presencia de la Armada de Colombia. Luego de recibir los primeros auxilios en el puesto de salud lo trasladaron al hospital de Tumaco para brindarle la atención médica requerida.
(Armada Nacional, 2020).
1. “Sí, fue un poco duro, para qué, porque cuando uno está acostumbrado al campo y llega a la ciudad se encuentra como un poco todo, no sé, no se halla, no se siente bien ahí, pero cuando uno quiere salir adelante uno tiene que poner de parte de uno, yo me puse a trabajar desde niño, de niño empecé a trabajar, incluso, vendía fritos porque no teníamos nada en Sincelejo cuando llegamos y me puse a vender fritos, por la calle, papas, empanadas, y así me fui ganando la vida día a día y fui consiguiendo otro tipo de trabajo y mis padres también.” (Sadir de Jesús Suárez, comunicación personal, 6 de agosto de 2020).
2. “Siempre me gustó, me llamó la atención el camuflado, quería estar en la Armada, también me gustaba la Infantería de Marina por el camuflado blanco, porque yo veía esa película ahí, y me llamó mucho la atención, y se me dio por la Armada pero lastimosamente no pude seguir por…por lo que pasó (…) y empecé a trabajar desde niño, sí, porque yo no quería que mi papá siguiera trabajando en el monte, soñaba con eso, incluso, me veía la película esa de Hombres de Honor, pero el Ejército casi no sino que me gustaba más la Armada, y luego entré y cuando fue el juramento de bandera, el cual fue muy bonito, a mí se me…mejor dicho, yo lloré ese día de la emoción.” (Sadir de Jesús Suárez, comunicación personal, 6 de agosto de 2020).
3. “Ah, le cuento que allí estaba un compañero, un lancero que llegó ahí, cuando el enfrentamiento pero era uno de los que estaban inflitrados, de los que salieron infiltrados que estaban ahí de la guerrilla, un Obando Obando, bueno, alias Machimba, le decían a él (…) el que un momento donde yo estaba, que salí del bunker, ese, hasta donde yo sé, nunca había desaparecido, como al momento que nosotros buscamos otro bunker, que era el de la (incomprensible), buscamos otro bunker para cubrirnos, él llegó normal y yo sospeché de él porque, incluso, me pidió dos proveedores, ya, porque eso le enseñan a uno, que si uno va a dar los proveedores que tiene con qué se va a defender uno, entonces a mí…yo analicé mucho eso pero en ese momento uno le pone mucho tanto cuidado, tanto sí, pero si le queda en la mente eso, pero yo no le ví ningún proveedor a él, no le vi nada porque él estaba como normal, estaban en pleno enfrentamiento y él llegó normal con fusil hacia arriba, la puntería hacia arriba y se agachó normal a hablar con uno y yo le dije ‘¡loco, nos están atacando la guerrilla!’, y él ‘no, mira, dame dos proveedores, tres proveedores que no tengo nada’, entonces ya, yo capté un poco la cuestión pero yo seguí y él después salió por el bunker de entrada, salió pero no…y ya cuando pasó, fue pasando todo el enfrentamiento amanecía pero no sé, porque yo quedé como bastante como helado, frío, mucha agua, me dolía el abdomen, las piernas, no podía caminar.” (Sadir de Jesús Suárez, comunicación personal, 6 de agosto de 2020).
Imágenes que lastiman
Sadir permaneció en el área de sanidad militar del batallón cerca de tres meses más recuperándose, tiempo durante el cual debió usar silla de ruedas. Él siente que lo atendieron muy bien cuando estuvo allá, estaban los médicos, los terapeutas, tenía psicólogo, «tenía todo», asegura él. Su periodo de prestación del servicio se cumplió estando en el proceso de recuperación y alcanzó a estar unos días más antes de ser enviado a su hogar.
La recuperación de Sadir, que hasta ese momento le había parecido satisfactoria, dejó de serlo desde el momento en que debió regresar a su casa en Sincelejo. Para ese entonces debía llamar a una vecina de su mamá para que le transmitiera la razón de que ya había partido de viaje y lo esperara la familia. La llegada fue desorientadora para él, pues el ataque le provocó una amnesia temporal y no recordaba a los miembros de su familia.
A pesar de que a Sadir lo atendían clínicamente y le brindaban las terapias físicas respectivas en Sincelejo, el proceso era más difícil en la casa que en el Batallón. Tiempo después, su recuperación se complicó, aún más, porque se trasladó a vivir a Hatillo de Loba (Bolívar), desde donde se desplazaba para recibir la atención, incrementando los gastos y tiempos de desplazamiento, ya que se encuentra a unas cinco horas de camino.
El dolor en la pierna derecha de Sadir es constante y se intensifica cuando hace frío o permanece quieto durante mucho tiempo, así como en el rato que realizamos la entrevista. La lesión física no le permite realizar actividades que implique mucho esfuerzo o permanecer largas jornadas de pie, lo cual repercute en una limitación para conseguir cualquier tipo de trabajo.
A raíz de la falta de empleo, el rol de Sadir dentro del hogar como proveedor de recursos se vio afectado y debe recurrir al apoyo económico de su familia, lo cual le hace sentir mal, como una carga más frente a ellos, ya que son de escasos recursos económicos y él preferiría ser autosuficiente.
“El trabajo que conseguí como laboratorista de suelos, le había dicho, le había contado, que yo le colaboraba a ellos, porque yo me sentía como muy apenado…4.
En el año 2008 Sadir recibió una indemnización por parte del Estado, pero asegura que con ese dinero debió pagar deudas que había acumulado debido a su recuperación y cubrió los honorarios de un abogado al que recurrió para aligerar el trámite administrativo. Él hubiera querido utilizar mejor ese dinero en un negocio propio, pero no fue posible.
A nivel psicológico, Sadir presenta estrés postraumático que se manifiesta en alteraciones del sueño, pesadillas y trastornos de ansiedad. Fue medicado para el manejo de los trastornos y, también, su pareja le preparaba bebidas de una planta conocida como ‘dormidera’ para relajarse y provocar el sueño. Sin embargo, cuenta que la medicación lo hacía desesperar y creer que se estaba enloqueciendo, hasta que la suspendió y volvió a sentir esos desagradables efectos en su cuerpo. Todo esto afectó la convivencia con su primera esposa y junto a otros motivos finalmente se separaron.
“Sí, yo tenía…yo cuando vivía con ella, con la mamá de mi hijo, ella tuvo que sufrir mucho conmigo, ósea, respecto a eso, porque yo de pronto estaba como que…tenía esas pesadillas por la noche…5.
Sadir, quien era aficionado a ver las películas de acción como Rambo, no pudo volver a verlas porque se altera y pasa mala noche. No le gusta hablar lo que le sucedió y evade hacerlo con la gente, cambia el tema de la conversación si le preguntan y solo le cuenta algunas cosas a la esposa. Incluso, Sadir no quiso conservar más los recuerdos del pasado que tenía en fotos u objetos y en un momento dado decidió deshacerse de ellos. Es por ello que esta historia no contiene imágenes sobre su vida.
“Papi, no te vas a quedar así toda la vida”
Los padres y hermanos de Sadir lo han apoyado desde que inició su recuperación. En ocasiones su mamá tuvo que dejar las labores que estaba haciendo para cuidarlo y sus hermanos lo han apoyado económicamente para las necesidades básicas. Sin embargo, por su dignidad él preferiría poder trabajar y cubrir sus gastos con recursos propios. Aunque estuvo trabajando algún tiempo, la consecución de empleo no ha sido fácil para él.
Le gustaría estudiar alguna carrera relacionada con el estudio de suelos como la ingeniería civil. Cree que con lo aprendido de manera empírica tendría facilidad para cursar los estudios. También, le gustaría que le dieran la oportunidad de tener un empleo que pueda desarrollar y por ello quiere que conozcan su historia y alguna institución o empresa le dé esa oportunidad.
“si me gustaría preguntarle, comentarle que, si hay la posibilidad para algún empleo, ya sea en la ciudad de Bogotá o en otra parte, no sé, dónde pueda estar, una posibilidad para mí, no me afecte mucho6.
Sadir no quiso conservar más los recuerdos del pasado que tenía en fotos u objetos y en un momento dado decidió deshacerse de ellos. Es por ello que esta historia no contiene imágenes sobre su vida.
Las palabras del hijo de Sadir diciéndole «papi, no te vas a quedar así toda la vida» son una motivación para él seguir adelante. La esposa actual, los hermanos y sus padres también le dan consejos positivos y son un apoyo fundamental para seguir adelante.
No son muchos elementos que se encuentran en la vida de Sadir que se puedan identificar como mecanismos de afrontamiento efectivos para resistir y resignificar la historia de lo que le pasó. El proceso de recuperación en los territorios rurales donde es escasa la oferta asistencial, educativa y cultural de las instituciones es posible que haga más difícil la reconstrucción de los proyectos de vida y reduzca las oportunidades de trabajo y estudio. Aún hoy Sadir requiere que se le brinde atención psicosocial que le permita sobrellevar los impactos que le generó la cruenta toma del ataque al Puesto Fluvial Avanzado de Iscuandé.
4. “El trabajo que conseguí como laboratorista de suelos, le había dicho, le había contado, que yo le colaboraba a ellos, porque yo me sentía como muy apenado porque ellos me colaboraban bastante a mí, entonces, yo no…a mí me gusta ganarme lo mío, a mi me gusta trabajar para yo tener lo mío, para yo saber que gané, que tengo que comprar y todo, pero no, ósea, me gusta trabajar para yo tener las cosas mías, sino que como que ellos me están ayudando todos los días, y cada rato, yo me siento con pena, y no pude trabajar porque el trabajo se acabó, me dieron un tiempo para colaborarme, este, y la cuestión económica, pero ya hasta ahí, y de ahí no me ha salido más empleo así, para la cuestión de mi hijo con lo que yo cuento es el subsidio que está metido en el programa de Familias en Acción, que es lo que le llega, la ayuda, ahora que están dando, pero ahora mismo…porque mi esposa trabaja ahora en una droguería, gana el mínimo y de lo que ella gana, ella nos…ahí nos vamos como que…eso…nos sostenemos y de ahí le mando un poquito a mi hijo y de lo que le dan al niño, pero no cuento con más ayuda de nada, de nada, no soy pensionado.” (Sadir de Jesús Suárez, comunicación personal, 6 de agosto de 2020).
5. “Sí, yo tenía…yo cuando vivía con ella, con la mamá de mi hijo, ella tuvo que sufrir mucho conmigo, ósea, respecto a eso, porque yo de pronto estaba como que…tenía esas pesadillas por la noche, doce de la noche, una de la madrugada, estaba con esas pesadillas, a veces tiraba los brazos, la golpeaba y ella se sentía mal, que no quería dormir conmigo a veces, mejor que ella dormía aparte y ella estaba pendiente de mí, pero, le afectó mucho eso sí.” (Sadir de Jesús Suárez, comunicación personal, 6 de agosto de 2020).
6. “si me gustaría preguntarle, comentarle que, si hay la posibilidad para algún empleo, ya sea en la ciudad de Bogotá o en otra parte, no sé, dónde pueda estar, una posibilidad para mí, no me afecte mucho, si me gustaría que me tuvieran pendiente, que toda la gente se pusiera la mano en el corazón, a mí me da pena decir esto pero la necesidad tiene cara de perro y uno si no habla no consigue, agradecería de corazón infinitamente.” (Sadir Suárez, comunicación personal, 6 de agosto de 2020).