SUBOFICIAL TERCERO DEL CUERPO DE INFANTERÍA DE MARINA

JOSÉ GREGORIO PEÑA GUARNIZO (QEPD)

Armada de Colombia

SUBOFICIAL TERCERO DEL CUERPO DE INFANTERÍA DE MARINA

JOSÉ GREGORIO PEÑA GUARNIZO (QEPD)

Armada de Colombia

El inicio
de un sueño

José Gregorio Peña Guarnizo nació el 2 de septiembre de 1974 en Puerto Leguízamo, Putumayo. Por problemas de salud su mamá biológica, Fabiola Guarnizo, no pudo cuidarlo, y desde la primera semana de vida fue criado por su tía Kelly Guarnizo, a quien desde que tuvo memoria llamó mamá.

Creció rodeado de un ambiente militar; a un kilómetro de su casa se encontraba la Base Naval, y con solo cinco años, todas las mañanas junto a su primo Néstor Adrián Guarnizo esperaban a que el pelotón de Infantes de Marina pasara trotando, y ellos, con la ilusión de algún día estar allí, les seguían el paso.

A los 13 años, y tras haber enfermado su abuela, José Gregorio y su familia se trasladaron a la ciudad de Bogotá. La infancia la pasó compartiendo junto a sus primas-hermanas Katia, Edna, Mayra y Kelly, quienes fueron compañía en sus días de juego y motor en su crecimiento personal y emocional.

En el año de 1990, a los 16 años finalizó su bachillerato, y cultivando su sueño de ser Suboficial de la Armada Nacional, insistió ante su familia para prestar el servicio militar en la Infantería de Marina. Dos veces su tía-madrina Nancy Guarnizo le impidió enlistarse porque pensaba que no era su momento, pero terminó por aceptar que ese era su sueño. La señora Kelly, su madre, resalta que José Gregorio siempre fue un hombre apasionado por las fuerzas militares.

Para mi mamá Kelly Guarnizo.
Bueno mamá espero que esté bien de salud junto a toda la familia, muchas gracias por la carta y la camiseta, estaba muy bonita, la recuerdo mucho y la llevo en mi corazón en todo instante, así que tenga mucho valor como lo estoy demostrando yo en esta situación.

José Peña Guarnizo, 24 de diciembre de 2000.

José Gregorio (camiseta roja) junto a sus hermanas, primos y primas. Fotografía: Kelly Guarnizo para el CNMH, 1980.

José Gregorio Peña Guarnizo (al fondo) en el matrimonio entre su prima-hermana Katia Vélez Guarnizo y el Suboficial Segundo Jorge Aurelio Molinares González. Fotografía: Kelly Guarnizo para el CNMH, 1989.

La profesión militar corría por sus venas casi como una tradición familiar. Su abuelo trabajó en la Armada Nacional, su tío y figura paterna, Raúl Vélez, fue miembro de la Policía Nacional. Algunos primos y cuñados hicieron parte de la Armada de Colombia y el Ejército Nacional, e incluso, y con su legado en mente, son sus sobrinos los que aún mantienen la tradición familiar.

Finalizado su servicio militar, permaneció en la Armada de Colombia y duró ocho años como Infante de Marina Profesional, para finalmente hacer curso de Suboficial en la Escuela de Formación de Infantería de Marina en Coveñas, Sucre. Durante ese periodo, aún lejos de casa, en el año de 1995 José Gregorio y su novia tuvieron a su única hija, Ginna Marcela, la cual recibiría su primer nombre en honor al apodo de su papá: Jim.

Al año y medio de haber finalizado su etapa de formación como Suboficial de Infantería de Marina fue trasladado a Bahía Solano, Chocó, y a los seis meses fue trasladado al Puesto Fluvial Avanzado de Juradó, Chocó.

José Gregorio Peña Guarnizo durante la prestación del servicio militar. Fotografía: Kelly Guarnizo para el CNMH, 1991.

El conflicto
que no cesa

“(…) Siempre estoy con mucha fortaleza, paciencia, resignación y en ningún momento desfallezco. Siempre con la moral arriba porque para mí la familia es lo primero y por eso yo estaré fuerte hasta donde sea que muy pronto me encuentre con todos los míos. Te extraño mucho. Te quiero mamá. Fuerza que esto terminará pronto”.

José Gregorio Peña Guarnizo, 24 de diciembre de 2000.

Ubicado en el límite internacional con la República de Panamá en la costa norte del Departamento del Chocó, entre las desembocaduras de los ríos Juradó y Apartadó al Océano Pacífico, el municipio de Juradó es un punto estratégico que comunica el Urabá antioqueño con la costa pacífica.

Desde los años ochenta la región fue utilizada por el cartel de Medellín para el tráfico de narcóticos y armas. Desaparecido este, inicia una disputa entre grupos armados ilegales por el control de sus rutas. Por un lado, el grupo de Los Velengues que inició a operar en 1995 bajo el mando de Daniel Rendón Herrera, El Alemán y Elmer Cárdenas, quienes más tarde se unirían a las Autodefensas Unidas de Colombia2.

Por otro lado, la región del Darién fue escenario de operaciones del Frente 57 de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), perteneciente al Bloque Noroccidental quienes, al parecer, operaban el tráfico de cocaína en colaboración con organizaciones ilegales nacionales e internacionales y controlan el tráfico de armas hacia Colombia3.

Para contrarrestar estas acciones criminales, la Infantería de Marina hacía presencia en la cabecera urbana de Juradó, compuesta por dos oficiales, once suboficiales y ciento veintitrés Infantes de Marina. Además, contaba con el apoyo del buque ARC “TECIM Jaime Cárdenas Gómez”, destinado a patrullar el área.

En la madrugada 12 de diciembre de 1999, tras un aviso de intento de toma del puesto por parte del Bloque José María Córdoba de las extintas Farc que iba descendiendo por el río Juradó, se vieron bajo el ataque de un contingente de aproximadamente seiscientos guerrilleros, quienes lanzaron ráfagas de ametralladora, tatucos, granadas MGL, cilindros bomba y otros artefactos explosivos improvisados proscritos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH).4

A pesar de que la acción del Buque ARC “TECIM Jaime Cárdenas Gómez”, fue fundamental para repeler el ataque la que se considera la primera misión de fuego naval de la historia moderna de la Armada de Colombia, quince horas después las fuerzas estaban disminuidas, el armamento con el que contaban se comenzó a trabar por la arena de la playa y la munición se hizo escasa, pues habían estado disponiendo de ella toda la mañana. Así fue como los sobrevivientes se vieron obligados a rendirse.

Producto del ataque murieron veintitrés Oficiales y Suboficiales de Infantería de Marina, otro número considerable quedaron heridos y se desplazó la mayoría de los habitantes del pueblo5. La mayor parte de los uniformados retenidos durante el combate fueron entregados al párroco del pueblo, pero las extintas FARC tomó como rehenes a tres miembros de la Armada sobrevivientes: el Teniente de Navío Alejandro Ledesma Ortiz, el Cabo Primero Agenor Enrique Viellard y el Cabo Segundo José Gregorio Peña Guarnizo6.

1-2. Defensoría del Pueblo, Sistema de Alertas Tempranas, (2016, 7 de junio), Informe de Riesgo N° 020-16A.I., Municipios de Juradó, Bahía Solano y Nuquí, departamento Chocó, disponible en INFORME DE RIESGO N°020-16A.I., consultado el 15 de marzo de 2021.

Los Velengues y las Auc cometieron dos reprochables masacres en mayo de 1996 y agosto de 1999 que involucraron a las autoridades de la comunidad indígena Embera Dobidá en el municipio de Juradó. Ver Rutas del conflicto (2019, 16 de octubre) “Masacre de Juradó 1996”, disponible en https://rutasdelconflicto.com/masacres/jurado-1996, consultado el 15 de marzo de 2021 y Rutas del conflicto (2019, 14 de octubre) “Masacre de Juradó”, disponible en https://rutasdelconflicto.com/masacres/jurado, consultado el 15 de marzo de 2021.

3. InsightCrime, “Frente 57 de las FARC en Panamá”, disponible en https://es.insightcrime.org/noticias-crimen-organizado-panama/frente-57-farc-panama/, consultado el 15 de marzo de 2021.

4. El Colombiano (1999, 14 de diciembre) “Juradó, 18 horas bajo el fuego guerrillero”, disponible en http://www.archivodelosddhh.gov.co/saia_release1/almacenamiento/APROBADO/2020-11-27/638013/anexos/1_1606782620.pdf, recuperado el 30 de abril de 2020.

5. El Tiempo (1999, 14 de diciembre) “Juradó, bajo fuego durante 18 horas”, disponible en https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-938016, recuperado el 30 de abril de 2020.

6. Caracol.com.co (2003, 5 mayo 5) “Asesinados Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverri, secuestrados por FARC”, disponible en https://caracol.com.co/radio/2003/05/06/nacional/1052172000_113560.html, consultado el 15 de marzo de 2021.

Montañas
de Colombia

(…) Se que esto es muy duro para usted, pero quiero que esté tranquila que esto muy pronto se acaba y volverá a ser como antes, una familia tranquila y feliz.

José Gregorio Peña Guarnizo, 24 de diciembre de 2000.

En medio de la selva, los secuestrados iniciaron un viaje sin un retorno seguro, a pesar de que los guerrilleros les prometieron que respetarían sus vidas. Aunque no fue tan difícil adaptarse a la vida en la selva, pues ya estaban acostumbrados a ella, los tratos dados como cautivos eran severos.

La señora Kelly Guarnizo recuerda la desesperación de no saber dónde estaba su hijo. Se enteró del secuestro un día después de lo sucedido, y transcurrieron exactamente sesenta días en los que no tuvo rastros de él. En medio de la búsqueda, llegó a la Iglesia del 20 de Julio junto a la esposa del Teniente Alejandro Ledesma, en donde estaban reunidas otras madres y familiares de secuestrados. Allí, un miembro de la guerrilla tenía un casete que contenía un listado con los nombres de los secuestrados. Era un audio grabado por el guerrillero alias Iván Márquez. Al llegar al número 99 de la lista ella sintió morir cuando escuchó el nombre de su hijo.

Sin siquiera haber asimilado la situación, la señora Kelly fue enviada a comprar un block de hojas carta, esfero y colores. Adicional, ella le envió dulces y una nota de aliento en medio de tan desesperante experiencia. Así se estableció un medio de comunicación entre José Gregorio y su familia. Las cartas con noticias y mensajes de aliento se convertirían en el mejor regalo que su mamá podía tener.

También por aquella época, el programa “Voces del secuestro”, dirigido por el periodista Herbin Hoyos, fue un puente de comunicación entre los secuestrados y sus familiares. El programa se transmitía todos los sábados a la medianoche y los familiares de los secuestrados llamaban para dejar mensajes. De esta manera la señora Kelly y su familia encontró otro medio eficaz para enviarle mensajes a su hijo.

La primera carta llegó en la navidad del año 2000, un año después de su secuestro. En ella, José Gregorio le escribió a su mamá, le agradeció por la carta y los implementos que le enviaron, le recordó que siempre la llevaba en su corazón y le pidió que tuviese valor, así como él lo estaba demostrando. En ella contó, también, que tuvo paludismo en su primer mes de secuestro. Explicó cómo era su alimentación y cómo sus compañeros lo ayudaban siempre.

La señora Kelly hizo todo lo posible para recuperar la libertad de su hijo. Gracias a la Cruz Roja le llegaban cartas y dibujos de su hijo, y de vuelta, ella podía enviar un paquete. Hasta la selva colombiana llegaban las cartas, el mecato, la ropa y los utensilios de aseo que José Gregorio y sus compañeros necesitaban. Ellos, a manera de agradecimiento, le enviaban cartas de aliento. Allí inició un intercambio de comunicaciones con el cual ellos pedían llevar razones a sus familiares. Los militares secuestrados la admiraban, la consideraban una madre entregada, y así lo expresaban en sus cartas, en las que incluso la denominaban como “un hada madrina” para ellos.

El papel que cumplió la señora Kelly Guarnizo durante el periodo más duro de secuestros de civiles y militares en el país fue significativo para exigir la libertad de ellos e impulsar el debate sobre un posible acuerdo humanitario. Ella anduvo por muchos lugares y espacios llevando ese mensaje, acompañó con frases de aliento a su hijo José Gregorio, a los demás secuestrados con los que compartía cautiverio y, en general, a todos los que pasaban por este flagelo.

Junto a la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), en 2001 la señora Kelly tuvo la valentía de viajar junto a doscientas madres y padres de todo el país hasta la mesa de negociación entre el gobierno y las extintas Farc en Los Pozos, Caquetá para hablar con los comandantes guerrilleros y pedirles la liberación de sus familiares. Allá, se reunió con alias ‘Iván Márquez’, pidió la libertad de su hijo y los demás secuestrados, y allí le prometieron que los liberarían en un eventual acuerdo humanitario.

Los guerrilleros que los mantenían cautivos tenían una orden: matar a los secuestrados en caso de un intento de rescate. El 5 de mayo de 2003, tres años y cinco meses después de su secuestro, el Ejército Nacional llegó al campamento ubicado en Urrao, Antioquia. Aunque el grupo de secuestrados tenía preparado un plan de fuga en caso de que eso ocurriese, estos no tuvieron tiempo de reaccionar.

Con José Gregorio fallecieron diez militares y líderes políticos secuestrados: el gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa y el asesor de paz Gilberto Echeverri Mejía; el Teniente de Infantería de Marina Alejandro Ledesma Ortiz; el Teniente del Ejército Nacional Luis Guarne Tapias, y los suboficiales Héctor Lacuara, Francisco Manuel Negrete, Mario Francisco Marín, Samuel Ernesto Cote y Yaircinio Navarrete. Solo sobrevivieron los Sargentos Heriberto Aranguren González y Pedro José Guarnizo; así como el Cabo Primero Agenor Viellard Hernández de la Infantería de Marina.

La primera carta llegó en la navidad del año 2000, un año después de su secuestro. En ella, José Gregorio le escribió a su mamá, le agradeció por la carta y los implementos que le enviaron, le recordó que siempre la llevaba en su corazón y le pidió que tuviese valor, así como él lo estaba demostrando. En ella contó, también, que tuvo paludismo en su primer mes de secuestro. Explicó cómo era su alimentación y cómo sus compañeros lo ayudaban siempre.

La señora Kelly hizo todo lo posible para recuperar la libertad de su hijo. Gracias a la Cruz Roja le llegaban cartas y dibujos de su hijo, y de vuelta, ella podía enviar un paquete. Hasta la selva colombiana llegaban las cartas, el mecato, la ropa y los utensilios de aseo que José Gregorio y sus compañeros necesitaban. Ellos, a manera de agradecimiento, le enviaban cartas de aliento. Allí inició un intercambio de comunicaciones con el cual ellos pedían llevar razones a sus familiares. Los militares secuestrados la admiraban, la consideraban una madre entregada, y así lo expresaban en sus cartas, en las que incluso la denominaban como “un hada madrina” para ellos.

El papel que cumplió la señora Kelly Guarnizo durante el periodo más duro de secuestros de civiles y militares en el país fue significativo para exigir la libertad de ellos e impulsar el debate sobre un posible acuerdo humanitario. Ella anduvo por muchos lugares y espacios llevando ese mensaje, acompañó con frases de aliento a su hijo José Gregorio, a los demás secuestrados con los que compartía cautiverio y, en general, a todos los que pasaban por este flagelo.

Junto a la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), en 2001 la señora Kelly tuvo la valentía de viajar junto a doscientas madres y padres de todo el país hasta la mesa de negociación entre el gobierno y las extintas Farc en Los Pozos, Caquetá para hablar con los comandantes guerrilleros y pedirles la liberación de sus familiares. Allá, se reunió con alias ‘Iván Márquez’, pidió la libertad de su hijo y los demás secuestrados, y allí le prometieron que los liberarían en un eventual acuerdo humanitario.

Los guerrilleros que los mantenían cautivos tenían una orden: matar a los secuestrados en caso de un intento de rescate. El 5 de mayo de 2003, tres años y cinco meses después de su secuestro, el Ejército Nacional llegó al campamento ubicado en Urrao, Antioquia. Aunque el grupo de secuestrados tenía preparado un plan de fuga en caso de que eso ocurriese, estos no tuvieron tiempo de reaccionar.

Con José Gregorio fallecieron diez militares y líderes políticos secuestrados: el gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa y el asesor de paz Gilberto Echeverri Mejía; el Teniente de Infantería de Marina Alejandro Ledesma Ortiz; el Teniente del Ejército Nacional Luis Guarne Tapias, y los suboficiales Héctor Lacuara, Francisco Manuel Negrete, Mario Francisco Marín, Samuel Ernesto Cote y Yaircinio Navarrete. Solo sobrevivieron los Sargentos Heriberto Aranguren González y Pedro José Guarnizo; así como el Cabo Primero Agenor Viellard Hernández de la Infantería de Marina.

7. Transcripción Carta 1:
“(…) Pero yo no bajo la guardia en ningún momento ni siquiera el primer mes de dure enfermo con paludismo de allí para acá no me he enfermado.
Siempre estoy con mucha fortaleza, paciencia, resignación y en ningún momento desfallezco. Siempre con la moral arriba por que para mi la familia es lo primero y por eso yo estaré fuerte hasta donde sea que muy pronto me encuentre con todos los míos. Te extraño mucho. Te quiero mamá. Fuerza que esto terminará pronto.
Respecto a mi alimentación usted bien sabe que yo como arto Aquí hay compañeros que comen poco y me dan sobrados. Inclusive Viellard Agenor me da casi siempre y eso me acuerda cuando mi abuelito QEPD que siempre me daba no saben cuanto extraño a mis abuelitos especialmente a mi abuelita Leonilde que yo siempre me decía- chico lindo: es el marido de la Gorda Borrero (…)” (Carta del Cabo primero José Gregorio Peña Guarnizo a Kelly Guarnizo, 24 de diciembre de 2000).

 

8.Transcripción Carta 2:
“Señora Kelly Guarnizo:
La presente es para saludarla y desearle que se encuentre bien, tanto físico (SIC) como espiritualmente. Gozando de las grandes bendiciones que el todopoderoso a derramado sobre su hogar. Es lo único que mi corazon (SIC) le desea a cada instante.
Señora, hoy me tomo el atrevimiento de escribirle esta nota para decirle lo muy agradecido que me encuentro por esa voz de aliento y apoyo en sus mensajes radiales el cual nos ha servido de orientación para tener la capacidad de seguir resistiendo este cautiverio, tanto ustedes como nosotros, lo digo así porque ustedes son nuestras familias y también están sufriendo este flagelo.
Hoy quiero decirle señora ÁNIMO que nuestra fortaleza está en Dios. El (SIC) es nuestra esperanza y fortaleza y hay que decir todo lo puedo en Dios que me fortalece, rico en misericordia para todos los que lo invocan.
De Jim le digo que se encuentra muy bien, quiero contarle que somos buenos amigos y cada que el (SIC) lo necesite un consejero y hemos aprendido que la vida es un hermoso regalo de Dios.
Al señor Raúl un saludo muy especial y felicitarlo por la familia tan bonita que tiene y deseando que mi Dios les siga derramando sus bendiciones sobre su hogar.
Señora Kelly quiero que me haga un favor y le pregunte a mi esposa por que no me llega correspondencia de ella ya que llevo mas (SIC) de 2 años que no recibo una carta de ella y usted me lo haga saber por los mensajes radiales cosa que le agradezco de todo corazon. (SIC)”
No siendo mas (SIC) por el momento me despido de usted.
Atte: SV Hector Guevara Segura. (Carta de SV Héctor Guevara Segura a Kelly Guarnizo, agosto de 2001).

9. Transcripción Carta 3:
“Sra Kelly Guarnizo y familia:
Estimada señora, es mi deseo que al recibo de la presente se encuentre gozando de buena salud, tanto física como espiritual, lo mismo que el resto de su familia.
Doña Kelly de antemano quiero darle las gracias por el detalle que me envió, en la última correspondencia, todo está muy bonito y delicioso, el block, como vé (SIC) muy útil, y los dulces exquisitos, un Dios le pague, muchas gracias.
Estoy seguro que conoció a mi familia en Medellín, espero se hallan hecho muy buenas amigas y espero sigan dialogando, aunque sea por teléfono, como sabrá mi mamá es la delegada de Asfamipaz en la costa atlántica y si en algo le puede colaborar no dude en llamarla su teléfono es el 763XXXX de San Pelayo, Córdoba.
Doña Kelly, de Jim le comento que está bien, cada día más gordo, pues para él no hay época mala, de salud se encuentra igualmente bien así pues que no se preocupe, aunque sé. Que esto es mucho pedirle, de todas maneras tenga presente lo que Jim le ha dicho si ud(s) está bien, el también lo está, ahora, permítame a mí decírselos.
Sin duda este es el año de la libertad y muy pronto podrá volver a abrazar a su adorado Jim.
Bueno doña Kelly por ahora no es mas(SIC), reciba de mi parte y en unión de mi familia un saludo muy especial extensivo a toda su querida familia y de nuevo muchas gracias” (Carta de Francisco Negrete a Kelly Guarnizo, 28 de enero de 2003).

 

10.Transcripción Carta 4:
“Sra Kelly Guarnizo E.S.M.
Apreciada señora:
Reciba mi afectuoso saludo, junto al resto de su familia, espero que se encuentren muy bien, muy fortalecidos, pido siempre a Dios por uds, para que los quien e iluminen por todos sus caminos.
Doña Kelly estoy muy agradecido con usted por todos sus detalles para conmigo, en verdad me apeno que se moleste tanto, su sobrino me ha comentado como lo hace y esto hace que se le valore aún más, mil gracias. Creo que he recibido casi todo, algunos mecatos no me han llegado, esto con base a lo que me escribe. Le agradezco las drogas, las pantalonetas, los dulces, el block, el papa Noel y todo lo que me ha mandado este tiempo, es usted de un gran corazón y muy detallista.
De don José Gregorio le comento que está bien, entretenido en sus cosas, que le permiten sobrellevar esto. Aquí nunca perdemos la fe, cuando las noticias no son muy buenas, nos damos ánimo, miramos lo positivo para no desfallecer.
Me despido doña Kelly, reiterándole mi gratitud, reciba un fuerte abrazo, extensivo a sus hijas, a don Raul, y al resto de su familia un especial saludo, Estamos unidos en la oración y en cualquier momento volveremos.
Con cariño, Alejandro L.” (Carta del teniente Alejandro Ledezma Ortiz a Kelly Guarnizo, enero 26 de 2003).

11. Transcripción Carta 5:
“Señora: Kelly Guarnizo.
Hola mamá Kelly la saludo en unión de toda la familia deseando se encuentren bien de salud y esperando hayan pasado una feliz navidad y un buen fin de año, que los deseos que se hicieron para este nuevo año Dios se los complazca.
Quiero agradecerle por sus cartas de junio 17 y nov 18 como ve me llegaron juntas junto con un block y una camiseta negra a usted le quedo enormemente agradecido pues fue lo único que tuve para estrenar, no se que pasa con mi correspondencia pues me llegan pocas cosas de las que me envian (SIC) y las notas no vienen completas. Espero no haya necesidad de próximas notas, sino que nuestra presencia sea la que lleve esos mensajes de todo el amor que hemos almacenado durante tanto tiempo en nuestros corazones, se y estoy seguro que es el deseo de todos los que, por circunstancias del destino, hoy compartimos este cautiverio.
Sabe prima, usted se ha convertido en el hada madrina de los cautivos, sobre todo, de mi primero Guevara y como amigo de el (SIC), le estoy muy agradecido, su corazón es tan noble que las puertas del cielo nunca le serán cerradas. Espero Dios la mantenga por mucho tiempo en esta tierra donde se necesitan tantas almas hermosas como la suya.
Quiero agradecerle por recordarme siempre en sus mensajes y pedirle a don Raúl que saque fuerzas para que se deje oír pues Yin esta (SIC) bien con la moral en alto y lleno de amor por la familia.
Espero haya disfrutado su estadía por la costa, le cuento que cuando Yin se entera que usted la esta (SIC) pasando el también posa pues su bienestar lo mantiene tranquilo.
Bueno prima de mi le cuento le cuento que estoy bien de salud que según las ultimas (SIC) cartas por mi casa todo esta (SIC) bien la niña ocupo el primer puesto en el colegio, yo estoy muy aterrado de lo grande que esta, Isabel cuando me escribe me cuenta muchas cosas de ella día a día me estoy enamorando mas (SIC) de esas dos mujeres.
Doña Kelly por favor me les da un abrazo muy sincero a todas sus niñas a don Raul(SIC) y especialmente a Pili quien mantiene a Yin con ese corazón a mil revoluciones por minuto.
Por el momento no tengo mas (SIC) para contarle solo quiero reiterarle en el nombre mio(SIC) y de mi familia por todo lo que hace para aliviar nuestra situación.
Hasta una próxima ojala (SIC) sea personalmente, de usted y toda su familia un amigo mas(SIC).
Pedro Jose Guarnizo Ovalle.
Puedes mover las agujas del reloj
Pero no puedes detener el tiempo
Nuestra hora del regreso
Está señalada por Dios, ni un minuto mas ni un minuto menos”.
(Carta de Pedro José Guarnizo Ovalle a Kelly Guarnizo, enero 28 de 2003).

 

12. “Yo no me quedo con una sola versión, yo necesito indagar, entonces yo dije ‘yo creo en mi mamá, yo creo en mi familia, pero yo necesito escuchar la otra versión, de qué pasó, por qué me alejaron; qué pasó, quiero saber qué pasó. Entonces eso fue en el 2010, yo tenía…14, 14, sí, yo tenía 14 (años) y yo empecé a averiguar cómo se llamaban mis tíos, entonces una tía me dijo el nombre de mi tío José y entonces yo empecé a buscarlo, pero no tenía foto, no tenía nada; eran totalmente desconocidos, y encontré fue una amiga de mi prima, yo le dije ‘hola’…yo pensé que era mi prima, y pues me contacté con ella y ella se contactó con mi tío y ahí empezó y yo me fui para Bogotá a escondidas, por lo mismo, como hubo tanta tensión, pues, yo no vi prudente decirle ‘no mami, me voy a ir a ver con mi familia’, entonces yo dije ‘no, prefiero irme así y ver qué pasa’, entonces si fue algo arriesgado pero yo necesitaba saberlo sin que yo sintiera la presión de que mi mamá me va a decir algo porque los fui a buscar, simplemente yo fui; me llevaron, me llevaron y allá me hicieron una bienvenida, todos super lindos, mi tía Katya, que la amo, la adoro, me recibió como si fuera una hija más. Ella fue muy unida a mi papá, ellos dos fueron super inseparables y no sé, creo que tuve ese mismo clic con ella; la amo. Entonces yo dije ‘valió la pena, los conocí, ósea, fue chévere, nos parecemos mucho, yo físicamente me parezco mucho más a la parte de mi papá, es diferente, ósea, tengo más familia (risas). Y después de eso, después de que yo me fui para allá verlos ya mi mamá supo y empezamos a cuadrar y ya después vino el esposo de mi tía y él habló con mi mamá y entonces mi mamá dijo ‘sí’ y ya, ya después de eso ya hubo más comunicación y una vez que mi mamá habló con mi tía, también, como para limar asperezas y bien, y ahí quedó, ya después de eso yo me contactó con ellos, ósea, yo quería tener como…quería saber todo, necesitaba saber porque, pues, era niña, como que nadie me quería contar bien qué pasaba, entonces yo estaba confundida y lo mejor para uno quitarse la duda es averiguarlo, entonces, en el momento lo vi así como fácil de ‘yo quiero conocer a mi familia’, porque, obviamente, habrán más historias de mi papá, entonces yo decía ‘yo quiero saber cómo también fue mi papá, con ellos, qué pasó, lo bueno, lo malo; todo’, entonces ya cuando los conocí ya vi otra faceta, también, de mi papá, que era muy similar con la familia de mi mamá, entonces yo dije ‘no, mi papá era grandioso, era súper’, ósea, fue más gratificante, no sé, de cierta forma yo creo que mi papá quería que yo de verdad lo fuera a buscar y como tratar de unirme más a ellos, o de pronto yo transmitirles que mi papá está en mí, entonces, como…¡y como nos parecemos tanto! Entonces, no sé, como que hubo esa conexión y yo en el momento la vi como viable, algo me empujaba a que tenía que ir a indagar”. (Ginna Marcela Peña Salazar, comunicación personal, 24 de agosto de 2020).

 

13. “El año pasado nosotros tuvimos una pasarela de fin de semestre, entonces, yo me sentí como…era como una demostración de que yo lo tengo presente y quería demostrarle de que le agradecía por haberme heredado como un talento, un don, entonces, utilicé como el don de mi papá con mi carrera y surgió una colección en la cual yo fui una de las cinco mejores (…) a nosotros nos dan un tema y a nosotros nos tocó Coco Channel, entonces, yo me fui más, un poco, por el luto, fue blanco y negro, pero siempre realzando entre la paz y el descanso, entonces, yo no veo el negro como siempre muerte, malo; sino que lo veo como un descanso, entonces, en cierta forma fue como todo a mi favor, ósea, tenía de donde escoger los colores, la historia, también, de la diseñadora y, también, de mi papá, el personal, y lo mezclé, lo junté y me salió…¡perfecto! Digamos, eso fue como un cambio motivacional ¿si me entiendes? Como dejar atrás lo que pasó y más fijarme en el momento, en ahora, y cómo me puede motivar lo que haya pasado con mi papá e implementarlo en el momento, como el momento de inspiración, entonces lo utilicé a mi favor y me fue muy bien, me fue muy bien (…) condecoración en la escuela y fue muy bonito, tengo una medalla, también (risas) y un diploma de reconocimiento. Entonces creo que fue -por eso yo les decía- el apoyo psicológico es muy importante porque uno a veces pierde mucho potencial por cosas que uno carga y no debería cargarlas, entonces, nos detiene, nos para, nos frena y creo que cuando uno se libera de eso sale quién realmente es uno y qué tanto potencial tiene, eso lo vi el año pasado con esa terapia que me hizo mi tía en la cual yo quería demostrar que yo lo recuerdo, lo tengo, lo amo, lo respeto, le agradezco por darme la vida, entonces, lo utilicé a mi favor.” (Ginna Marcela Peña Salazar, comunicación personal, 24 de agosto de 2020).

La vida después
de la muerte

Tú te sacrificaste, expusiste tu vida por una causa. Ya no existes.
Duerme tranquilo. Tu familia y tu hijita cuidarán tu sueño. Que Dios proteja a todos los que se fueron contigo.

Néstor Guarnizo, 8 de mayo de 2003.

El 8 de mayo de 2003 el cielo no estaba igual. En el cementerio de caídos en combate fueron sepultados cinco de los ocho militares que fallecieron en el intento de rescate. En el funeral, el primo con el que en su infancia José Gregorio solía seguirle el paso al pelotón de Infantería de Marina en Puerto Leguízamo, Néstor Adrián Guarnizo, quien entonces era capitán del Ejército Nacional, dio el discurso de adiós.

Fuente: El Tiempo (2003, 8 de mayo) “Juntos hasta la tumba”.

Recordado primo, sobrino, amigo, y padre:

Hoy que te marchas al mundo del silencio oscuro y frío, por culpa de unas balas malditas que cegaron tu existencia, tu destino y tu futuro.

Unas balas que acabaron con la esperanza de una familia, con la ilusión de querer ver su hijita que no comprende por qué su padre nunca pudo ni podrá permanecer a su lado.

Esos infames, cobardes, traidores y desleales de la patria, no logran llegar a imaginar cuanto daño nos han hecho al enviarte a ese mundo aún sin descubrir. No solo a ti, sino también al Exgobernador de Antioquia GUILLERMO GAVIRIA, el Exministro de Defensa GILBERTO ECHEVERRI, mi curso y amigo de escuela Te. LEDESMA ORTIZ ALEJANDRO, JT. TAPIAS TORRES WAGNER HARVEY, CP. PEÑA GUARNIZO JOSÉ GREGORIO, CP. NAVARRETE SÁNCHEZ JARSIÑO, CS. MARÍN FRANCO MARIO ALBERTO; y toda la familia enlutecida que no hace más que vivir de recuerdos.

Por qué tenían que ilusionarnos, por qué no aceptaron la debilidad y fracaso al dejarsen descubrir el campamento donde aún permanecían vivos. Por qué no se marchaban, por qué no huían dejándolos a todos los secuestrados vivos, no era justo que después de más de un año, y otros más de cuatro años de cautiverio y pesadumbre, les cegaran sus vidas tan miserablemente.

Ni siquiera a ustedes cretinos quita vidas, los masacran ni los acribillan tan cruelmente como lo que acaban de hacer.

No sigan ganando condenas ni rechazos del pueblo colombiano.

Estas lágrimas que han hecho salir de lo más profundo de nuestro ser nos harán más fuertes para seguir luchando por este país para que siga reinando la democracia y todo el pueblo colombiano tenga paz.

Tú te sacrificaste, expusiste tu vida por una causa. Ya no existes. Duerme tranquilo. Tu familia y tu hijita cuidarán tu sueño. Que Dios proteja a todos los que se fueron contigo.
Fuerza y valor familia, somos más los buenos que los malos.

BOGOTÁ D.C MAYO 8 DE 2003

A pesar de todo el esfuerzo que realizó por su hijo y las demás víctimas del secuestro, especialmente aquellos que se encontraban compartiendo cautiverio con José Gregorio, a la señora Kelly no se le acreditó como víctima, debido a que, por haber sido una madre de crianza la Ley 1448 de víctimas y restitución de tierras no la reconoce, ya que incluye solo hasta el primer grado de consanguinidad. A pesar de esto, su talante como madre en los momentos más cruciales de estos cautivos que sacrificaron su vida y su libertad en medio del conflicto armado merece todo el reconocimiento y respeto de la sociedad.

La Armada de Colombia ha sido la única institución que se ha acercado a la señora Kelly durante los años. Continuamente le han expresado solidaridad y agradecimiento por sus esfuerzos incondicionales en esos momentos de tristeza. Ella aguarda por las decisiones que se tomen frente a una demanda interpuesta al Consejo de Estado, ya que considera que no se tomaron las acciones necesarias para proteger la vida de su hijo y sus compañeros, espera que con esta iniciativa de memoria histórica se logre visibilizar la tragedia de su hijo y que los victimarios puedan resarcir el enorme daño causado.

El Cabo Agenor Viellard trajo consigo la tula con las pertenencias de José Gregorio, manchada con la sangre de su sacrificio, y se la entregó a Kelly Guarnizo. En ella había algunas cartas que él no pudo enviar desde el cautiverio: una dirigida a la presentadora María Lucía Fernández, otra al comentarista deportivo Carlos Antonio Vélez, y otra al locutor Nelson Moreno Holguín, a quienes José Gregorio les había generado afecto por sus mensajes desde los medios de comunicación para los secuestrados de Colombia. Años después, la señora Kelly ha tenido la oportunidad de ir entregando algunas de estas cartas. Siente que fue una misión cumplida para su adorado hijo.

Kelly Guarnizo enseñando el álbum familiar a los acompañantes del CNMH. Fotografía: Marco Forero para el CNMH, 2019.

Los ojos cristalizados de la señora Kelly al hablar de Jim son el reflejo del dolor de perder a un hijo por la guerra. Su mirada, que parece extraviada entre los recuerdos, son la materialización de la pérdida. Al mencionarlo, aún después de tantos años, se le entrecorta la voz. Perder a José Gregorio dejó un vacío en la familia. En sus cartas, él no perdía la oportunidad de decirle a su mamá cuánto anhelaba encontrase con ella y darle un gran abrazo. Y para la señora Kelly siempre será doloroso no haberlo podido recibir con su comida favorita: la ensalada de papá con verduras. Ahora sus recuerdos viven en la memoria de las personas que lo conocieron y quisieron, llenándose de tristeza de saber que ya no está.

Han pasado 21 años desde el secuestro de José Gregorio, pero su vida y su legado siempre quedará en el corazón de las personas que lo amaron, y en la institución y el país por el que dio la vida.

Diseños con memoria

Ginna Marcela, la hija de José Gregorio, era una niña de tres años cuando a su padre lo secuestraron, y tenía cerca de siete años cuando fue asesinado. Aparte de que pocas veces podía ver a su padre porque había sido trasladado a lugares lejanos, luego de su muerte la familia se distanció de la familia paterna.

Años más tarde, siendo adolescente, consciente del vacío que le producía no saber mucho sobre su padre y la familia paterna se interesó por buscarlos. Se ingenió la manera de hacerlo y logró conocer la versión de la historia que le hacía falta para reconstruir la memoria de su padre:

«Yo no me quedo con una sola versión, yo necesito indagar, entonces yo dije ‘yo creo en mi mamá, yo creo en mi familia, pero yo necesito escuchar la otra versión»…14.

Ginna piensa que una de las principales afectaciones que se producen en el caso de los familiares de las víctimas es el psicológico. Ella no recibió ningún tipo de atención o acompañamiento por parte de las entidades del Estado, lo cual cree que, muchas veces, repercute en el adormecimiento de habilidades y destrezas de la persona.

Gracias a una tía psicóloga de profesión, luego de muchos años recibió un acompañamiento que le ayudó a superar ciertos cuestionamientos que sentía que la ataban y pudo darle un nuevo sentido a la ausencia de su padre. Poniendo en práctica todo lo aprendido, Ginna recurrió al don de la creatividad que heredó de José Gregorio para crear una colección durante su carrera como diseñadora de modas, obteniendo un estupendo resultado, tanto personal como artístico:

“El año pasado nosotros tuvimos una pasarela de fin de semestre, entonces, yo me sentí como…era como una demostración de que yo lo tengo presente y quería demostrarle de que le agradecía…15.

Ginna Marcela fue nombrada por la Armada de Colombia como madrina de un buque de navegación de la Fuerza Naval del Oriente que vigila las aguas del río Arauca. Por parte del Estado ella no espera ningún beneficio individual; piensa que la mejor reparación es dejar que la ley opere y que el Estado haga todo lo necesario para garantizar que hechos como el de su padre, el cabo segundo José Gregorio Peña Guarnizo, no vuelvan a suceder.

Colección de Ginna Marcela Peña inspirada en la memoria de su padre José Gregorio Peña. Fotografía: Escuela Constanza Bernal para el CNMH, 2019.

En la actualidad Ginna Marcela está próxima a graduarse como diseñadora de modas, pero debió suspender la carrera porque ya no cuenta con la pensión que le entregaban por la muerte de su padre. Quiere terminar sus estudios y sueña con tener una fábrica de bolsos y carteras de su propia marca Sa-Lazar. Para ello, requiere un capital inicial que le permita conseguir los equipos y adecuaciones que sean indispensables. Mientras tanto, está aprendiendo el idioma alemán y se encuentra la espera de viajar a Europa, en donde podrá ampliar sus conocimientos.

14 “Yo no me quedo con una sola versión, yo necesito indagar, entonces yo dije ‘yo creo en mi mamá, yo creo en mi familia, pero yo necesito escuchar la otra versión, de qué pasó, por qué me alejaron; qué pasó, quiero saber qué pasó. Entonces eso fue en el 2010, yo tenía…14, 14, sí, yo tenía 14 (años) y yo empecé a averiguar cómo se llamaban mis tíos, entonces una tía me dijo el nombre de mi tío José y entonces yo empecé a buscarlo, pero no tenía foto, no tenía nada; eran totalmente desconocidos, y encontré fue una amiga de mi prima, yo le dije ‘hola’…yo pensé que era mi prima, y pues me contacté con ella y ella se contactó con mi tío y ahí empezó y yo me fui para Bogotá a escondidas, por lo mismo, como hubo tanta tensión, pues, yo no vi prudente decirle ‘no mami, me voy a ir a ver con mi familia’, entonces yo dije ‘no, prefiero irme así y ver qué pasa’, entonces si fue algo arriesgado pero yo necesitaba saberlo sin que yo sintiera la presión de que mi mamá me va a decir algo porque los fui a buscar, simplemente yo fui; me llevaron, me llevaron y allá me hicieron una bienvenida, todos super lindos, mi tía Katya, que la amo, la adoro, me recibió como si fuera una hija más. Ella fue muy unida a mi papá, ellos dos fueron super inseparables y no sé, creo que tuve ese mismo clic con ella; la amo. Entonces yo dije ‘valió la pena, los conocí, ósea, fue chévere, nos parecemos mucho, yo físicamente me parezco mucho más a la parte de mi papá, es diferente, ósea, tengo más familia (risas). Y después de eso, después de que yo me fui para allá verlos ya mi mamá supo y empezamos a cuadrar y ya después vino el esposo de mi tía y él habló con mi mamá y entonces mi mamá dijo ‘sí’ y ya, ya después de eso ya hubo más comunicación y una vez que mi mamá habló con mi tía, también, como para limar asperezas y bien, y ahí quedó, ya después de eso yo me contactó con ellos, ósea, yo quería tener como…quería saber todo, necesitaba saber porque, pues, era niña, como que nadie me quería contar bien qué pasaba, entonces yo estaba confundida y lo mejor para uno quitarse la duda es averiguarlo, entonces, en el momento lo vi así como fácil de ‘yo quiero conocer a mi familia’, porque, obviamente, habrán más historias de mi papá, entonces yo decía ‘yo quiero saber cómo también fue mi papá, con ellos, qué pasó, lo bueno, lo malo; todo’, entonces ya cuando los conocí ya vi otra faceta, también, de mi papá, que era muy similar con la familia de mi mamá, entonces yo dije ‘no, mi papá era grandioso, era súper’, ósea, fue más gratificante, no sé, de cierta forma yo creo que mi papá quería que yo de verdad lo fuera a buscar y como tratar de unirme más a ellos, o de pronto yo transmitirles que mi papá está en mí, entonces, como…¡y como nos parecemos tanto! Entonces, no sé, como que hubo esa conexión y yo en el momento la vi como viable, algo me empujaba a que tenía que ir a indagar”. (Ginna Marcela Peña Salazar, comunicación personal, 24 de agosto de 2020).

9. “El año pasado nosotros tuvimos una pasarela de fin de semestre, entonces, yo me sentí como…era como una demostración de que yo lo tengo presente y quería demostrarle de que le agradecía por haberme heredado como un talento, un don, entonces, utilicé como el don de mi papá con mi carrera y surgió una colección en la cual yo fui una de las cinco mejores (…) a nosotros nos dan un tema y a nosotros nos tocó Coco Channel, entonces, yo me fui más, un poco, por el luto, fue blanco y negro, pero siempre realzando entre la paz y el descanso, entonces, yo no veo el negro como siempre muerte, malo; sino que lo veo como un descanso, entonces, en cierta forma fue como todo a mi favor, ósea, tenía de donde escoger los colores, la historia, también, de la diseñadora y, también, de mi papá, el personal, y lo mezclé, lo junté y me salió…¡perfecto! Digamos, eso fue como un cambio motivacional ¿si me entiendes? Como dejar atrás lo que pasó y más fijarme en el momento, en ahora, y cómo me puede motivar lo que haya pasado con mi papá e implementarlo en el momento, como el momento de inspiración, entonces lo utilicé a mi favor y me fue muy bien, me fue muy bien (…) condecoración en la escuela y fue muy bonito, tengo una medalla, también (risas) y un diploma de reconocimiento. Entonces creo que fue -por eso yo les decía- el apoyo psicológico es muy importante porque uno a veces pierde mucho potencial por cosas que uno carga y no debería cargarlas, entonces, nos detiene, nos para, nos frena y creo que cuando uno se libera de eso sale quién realmente es uno y qué tanto potencial tiene, eso lo vi el año pasado con esa terapia que me hizo mi tía en la cual yo quería demostrar que yo lo recuerdo, lo tengo, lo amo, lo respeto, le agradezco por darme la vida, entonces, lo utilicé a mi favor.” (Ginna Marcela Peña Salazar, comunicación personal, 24 de agosto de 2020).